lunes, 12 de junio de 2017

Los Farsantes

No es el cristiano, sino el hombre y la mujer del mundo que son soñadores. Los pecadores nunca pueden estar seguro de sí mismos. Deben fingir durante toda la vida. Deben comportarse como si nunca van a morir, y sin embargo saben muy bien que morirán. Deben afirmar que no han pecado, cuando en lo profundo de su corazón saben muy bien que han pecado. Deben aparentar como despreocupados por el tema de Dios, el juicio y el futuro, pero todo el tiempo luchan en el interior con inquietudes sobre su condición precaria. Intentan presentar una fachada de despreocupación, cuando en realidad se acobardan ante la verdad y tienen pena de conciencia. La noticia del fallecimiento repentino de un amigo les sacude, y se preocupen de que podrían tocarles en cualquier momento. Pero no deben manifestar preocupación -- deben tapar su terror como puedan y mantener la fachada. Todo su vida de adultos, deben evitar, esconderse, ocultar y fingir. Cuando al final dejan de engañar, o se vuelven locos, o vienen a Cristo, o intentan el suicidio.
¿Y puede ser, pobre mundano,
Que yo de ti envidia tengo?

A. W. Tozer, traducido del capítulo 25 de su libro: This World: Playground or Battleground? (Este Mundo: ¿Campo de Recreo o de Batalla?)

sábado, 3 de junio de 2017

CARTA A UNA HERMANA EN PELIGRO

Querida hermana:

    ¿Está usted buscando un esposo bueno y fiel? Hay dos señores que quieren facilitarle un esposo.

    El primero se llama en Efesios 2:2 el “príncipe de la potestad del aire” Él tiene una familia grande y ellos se llaman los hijos de la desobediencia. Ellos no han obedecido al evangelio (ver 1 Pedro 4:17), y el apóstol Juan los llama “hijos del diablo” (1 Juan 3: 10). Una hija de Dios que se case con uno de éstos tendrá al diablo por suegro y le será imposible guardarle a él fuera del hogar. Pero el diablo es astuto, y él y los suyos pueden disfrazarse como ángeles de luz o ministros de justicia, con tal de engañar a un creyente y tenderle trampa. No han sido pocos los que han profesado ser creyentes para poderse casar con un creyente del cual estaban enamorados, por no decir encaprichados. Se bautizarán, irán a reuniones de iglesia, y harán casi lo que se les pida para “entrar en el círculo” y conseguir casarse con la persona que desean. Incluso se engañan a sí mismos, pensando que se han convertido cuando es todo una obra de teatro dirigido por los deseos carnales y por la mente del príncipe de la potestad del aire, el engañador maestro.

    Algunos de los hijos de este príncipe de las tinieblas son de buen parecer, amables, decentes y educados, pero no hay luz en sus corazones. Son entenebrecidos y son llevados cautivos por el diablo a la voluntad de él. Cuando una joven que confiesa el nombre del Señor se rebela contra Su palabra: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14), ella se convierte en una hija de desobediencia y pone en tela de duda si es salva o no. El amor es ciego y Satanás emplea muchas artimañas para enredar a una dama en un compromiso. Es como una araña que amarra a una mosca en su tela.

    El otro que le puede proveer un esposo se llama el Príncipe de la vida y paz. Desde el momento en que uno cree en Él como su Salvador, Él lleva el nombre de la tal persona sobre su corazón. Sus ojos están puestos en los suyos día y noche. Él es la fuente de toda bendición y felicidad. Tiene una familia grande y está llevando “muchos hijos a la gloria” (Hebreos 2: 10). Es infinitamente sabio, nunca se ha equivocado, y es digno de toda nuestra confianza.

    El sí sabe si usted debe casarse o no, y sabe cuándo y con quién se debe casar. Si usted debe casarse, lo cual sería el caso normal de la mayoría de las personas, el Señor sabe como nadie más con quién debe casarse. Pero hay que tener cuidado, no con el Señor, sino con algunos de Su casa que quieren hacer el trabajo de Él. Están dispuestos a arreglar parejas, y piensan que hacen un servicio, pero sus conocimientos no son infinitos, tampoco lo es su sabiduría, y como seres humanos puede equivocarse fácilmente. Por esto aconsejamos que esperes en el Señor, porque Él sabe lo mejor.  Si es Su divina voluntad que te cases, Él y nadie más tiene el esposo idóneo para usted, y quiere que usted tenga un hogar donde Él sea honrado. Se contenta cuando sus hijos le obedecen, y dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Pero se aflige cuando sus hijos echan por detrás de la espalda Su Palabra y obedecen a otras voces, a las de seres humanos que operan en una esfera que no les corresponde, a la voz de sus pasiones, o la voz de Satanás. Cualquiera de estas voces puede sacarle a un creyente de la voluntad de Dios que es buena, perfecta y agradable como ninguna otra (Ro. 12:1-2). Así se equivocó nuestra primera madre, Eva, y ella tuvo que llevar un castigo de dolor y lágrimas, es decir, tuvo que vivir con las consecuencias de su error y pecado.

    Le aconsejó encarecidamente que se pare en el camino y pregunte por “el buen camino” (Jeremías 6:16). “Andad por él”, dijo Dios por el profeta, “y hallaréis descanso para vuestra alma”. No sea rebelde como aquellos de quienes habló él, que contestaron: “No andaremos”. Hable al Señor en oración en esta noche. Pida su perdón por rebeldía contra la Palabra de Dios, y busque su consejo, con la Biblia abierta. Pida fortaleza para evitar el desastre en su vida, y que el Señor le bendiga.
 
Nótese: Esta carta está igual de válida para el hermano en Cristo que busca esposa.

Adaptado de un artículo que apareció en la revista “Nuestra Santificación”, una compilación de escritos por S. J. Saword (1894-1988), publicado en Venezuela, 1999. Tomado de:  CONGREGADOS EN MI NOMBRE, Año 2003, Nº 1

viernes, 26 de mayo de 2017

PSICOLOGÍA: PSEUDOCIENCIA

    A través del estudio y la imaginación, los psicólogos han soñado con aplicar los métodos cientificos para observar, explicar y transformar el comportamiento humano. Este sueño de desarrollar un estudio científico sobre la naturaleza humana y un método científico para tratar los problemas de la vida es muy seductor. Esta tan anhelada ciencia del comportamiento promete mucho a aquellos que luchan por resolver las vastas complejidades de la personalidad de los individuos en circunstancias igualmente complejas. Sin embargo, la psicología no ha alcanzado este anhelado estatus científico, principalmente si se trata de la psicoterapia.
    Si bien un aparte de la psicología utiliza el método científico, existe un área en la disciplina de la misma en la que impera la pseudociencia, o más bien: la psicoterapia. El diccionario define pseudociencia como "un sistema de teorías, asunciones y métodos erróneamente considerados como científicos". A la pseudociencia le gusta usar un rótulo científico para progeger y promover opiniones que no son ni demostrables ni refutables.
    Si la psicoterapia se hubiese establecido como una ciencia, habría consenso en este campo con respecto a los problemas mentales, emotivos, de comportamiento, y su respectivo tratamiento. En lugar de eso, este campo continúa expandiéndose con teorías y técnicas contradictorias, las cuales comunican confusión más que alo que se aproxime al orden científico.
    La psicoterapia continúa proliferando y ofrece un creciente número de explicaciones a los conflictos de los seres humanos y su comportamiento. El psicólogo Roger Mills en su artículo "Psychology Goes Insane, Botches Role as Science", dice lo siguiente:

"El campo de la psicología hoy día es literalmente un desorden. Existen tantas técnicas, métodos y teorías en nuestro entorno como investigadores y terapeutas. Personalmente he visto terapeutas convenciendo a sus pacientes de que todos sus problemas provienen de sus madres, de las estrellas, de su conformación bioquímica, de su diesta, de su estilo de vida e incluso del "karma" de sus vidas pasadas".

    En vez de agregar conocimiento (en base a descubrimientos recientes fundamentods en información sólida) al conocimiento anterior, un sistema contradice al otro, un conjunto de opiniones es cambiado por otro y un conjunto de técnicas reemplaza otro conjunto.
    La psicoterapia cambia según las corrientes culturales de moda. El hecho que existan más de cuatrocientos sistemas diferentes, y que cada uno proclame ser superior al otro, debería desanimar a cualquiera a pensar que tanes opiniones diferentes pudieran ser científicas o estén basadas en hechos. Las psicoterapias y sus psicologías de respaldo están llenas de confusión, y sus pseudo-conocimientos y psuedo-teorías conducen a una pseudociencia.

paginas 25-26 de EL FIN DE LA PSICOLOGÍA CRISTIANA, por Martin y Deidre Bobgan, impreso por Llamada de Medianoche.