viernes, 20 de abril de 2018

Ni en Corinto ni en las iglesias de hoy

EL FRACASO DEL 
ARGUMENTO CULTURAL
las ruinas de Corinto

El libro de 1 Corintios es atacado a menudo por los liberales porque en estos tiempos es muy impopular y está mal visto que las mujeres creyentes tengan que llevar un velo, cabello largo (c. 11) o guardar silencio en las reuniones (c. 14). El feminismo ha penetrado llegando a casi todo rincón de la sociedad, y ahora muchos llamados cristianos y sus líderes y maestros, en lugar de ser fieles a las Escrituras y defenderlas, dicen que esas cosas eran culturales y ya no son vigentes en “tiempos modernos”.
       Es doloroso ver a hombres que antes enseñaban la importancia del velo y el silencio de la mujer en la congregación, que ahora permiten que las mujeres hablen, dirijan estudios, oren en voz alta, y dicen que el velo ya no importa. A los tales no les sirve decir: “somos los ancianos”, como si con eso tuviesen autoridad para cambiar la Palabra de Dios y hacer lo que les parece (Jue. 17:6). La grey es de Dios, no ellos (1 P. 5:2), y ellos son siervos, no señores (1 P. 5:3). Claramente están en el error de abandonar y contradecir la verdad, y darán cuenta de sí en el Tribunal de Cristo, si es que llegan. Decir esto suena fuerte, porque lo es, pero 2 Timoteo 4:1-4;  2 Pedro 2:1-3 y Judas 3-4 nos advierten del peligro de ese tipo de enseñanza y los que se enseñorean del pueblo del Señor.
    Cada año hay más personas en iglesias que hablan como el mundo, y dicen que reprimimos a las mujeres y las sujetamos a modos y normas de los siglos pasados, que tenemos a las pobrecitas subdesarrolladas. Señalan como las mujeres avanzan en todo el mundo, gobernando países, encabezando empresas, sacando carreras difíciles y haciéndose eruditas y expertas. Con eso quieren decir que ellas son un gran recurso que despreciamos porque no les dejamos participar en voz alta ni ocupar lugares de liderazgo en la iglesia, ya que son muy inteligentes y capaces.
    Alegan que debido a cosas culturales como las prostitutas de templos paganos en Corinto, el apóstol Pablo dio esas instrucciones “puntuales” para ellos. Y que porque no vivimos en aquel entonces, ni en Corinto, podemos descartar esas instrucciones como “cosas culturales” que hoy no se aplican.
    No discutimos la inteligencia ni capacidad de las mujeres, sino preguntamos, como debemos en todo asunto: “¿Qué dice la Escritura?” ¿Cuál es la voluntad de Dios, no la de la sociedad, respecto a la mujer? ¿Dónde en la epístola a los Corintios dice que era sólo para ellos y sus cuestiones culturales? No lo dice en ningún lugar. Antes al contrario, mirando al texto bíblico notamos lo siguiente:

    1:2  “llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro”.
   
    4:17  “...el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias”.
   
    7:17      “...esto ordeno en todas las iglesias”.
   
    11:10    “Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles”.

    11:16   “nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios”.
   
    14:33-34  “...como en todas las iglesias de los santos, vuestras  mujeres callen en las congregaciones”.
   
    14:37    “Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor”.

    16:1    “haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia”.

    La epístola no contiene instrucciones culturales, sino doctrina apostólica y “los mandamientos del Señor”. Por eso no debe haber mujeres con la cabeza descubierta en las congregaciones, ni congregación/reunión alguna donde hablen, oren en voz alta, lean en voz alta, pidan himnos, enseñen o prediquen mujeres, pues es el Señor que manda que se callen, y que aprendan en silencio con toda sujeción (1 Ti. 2:11).
    La obediencia a estos claros mandatos del Señor y el apóstol inspirado eliminaría toda reunión, conferencia, estudio y retiro de hermanas, por la sencilla razón de que no tienen la aprobación del Señor, y es SUYA la Iglesia. Como creyentes, nuestras vidas, cuerpo y espíritu,  son SUYAS, no nuestras (1 Co. 6:19-20). El apostól Pablo no enseñaba idiosincrasias o adaptaciones culturales, sino “todo el consejo de Dios” (Hch. 20:27), y esto incluye todo lo de 1 Corintios.
    Algunas persisten citando Tito 2:3-4 como si el texto les diera permiso para lo que en otros textos está claramente prohibido. Hacen hincapié en la frase: “maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes...”. Pero malentienden, malinterpretan  o tuercen el texto para sacar sus conclusiones predeterminadas y justificar lo que quieren hacer. La frase “maestras del bien” (v. 3) es una sola palabra en griego: “kalodidaskalos”, que no sigifica predicar sino “enseñando lo bueno” o maestras “...de buenas cosas”. Tiene que ver con el carácter de la mujer y su vida doméstica. No hace falta saber el griego, pues el contexto mismo da el sentido, pero lo hemos citado para que conste ante los que piensan que es importante. Si siguimos mirando al contexto cercano, los versículos  4 y 5 apuntan específicamente qué cosas deben enseñar, y no tienen nada que ver con clases bíblicas, reuniones o conferencias, sino con lo que una mujer anciana puede y debe enseñar a una mujer más joven, a nivel personal e íntima, acerca de su carácter y conducta en su hogar. Para eso no hace falta ningún púlpito o local de reunión. Además, observa que no son mujeres jóvenes, recién casadas ni con familias jóvenes, sino sólo “ancianas” las que deben enseñar esas cosas prácticas y personales. Son mujeres ancianas con la experiencia y sabiduría de haber sido fieles en los años de matrimonio y familia. Es su ministerio personal, “de tú a tú”, “vis a vis”, sin necesidad de organizar una reunión ni juntar un grupo.
    Pero el feminismo se extiende de forma arrolladora, penetrando de modo casi inevitable en nuestros tiempos. Conquista e intimida, y goza de la aprobación general de la sociedad. Es enseñada en las escuelas, en la prensa, en la televisión y por todo medio posible. Los que no disciernen los tiempos, ni examinan todo (1 Ts. 5:21), aceptan esos cambios. Pero la Iglesia necesita una Palabra de su Señor, no de la sociedad.
    Parece que siempre hay hermanas que resienten los mandamientos bíblicos acerca de ellas. Ésas son rebeldes y deben ser tratadas como tales. Pero otras se han contagiado sin darse cuenta. Es como un virus que infecte la mente y la actitud de una mujer, de modo que no está contenta si no está haciendo lo mismo que los hombres. Y tristemente, los hombres, buscando el favor de las mujeres, o por pereza, cobardía o ignorancia, les conceden que desarrollen ministerios y hagan cosas que no están dentro del marco bíblico. Supuestamente procuran  “la libertad” o “igualdad” de la mujer, pero en realidad contribuyen a su esclavitud e insensata conformidad a la sabiduría del mundo.
    El ministerio de la mujer creyente es muy importante, pero DIFERENTE. Por eso ella debe renunciar la sabiduría y la influencia del mundo, según Romanos 12:1-2, y hacer de su persona un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, y no conformarse al mundo. Esto significa que no deja al mundo meterla en su molde, que rechace todo argumento cultural y toda faceta y meta del feminismo, y contenta acepte los trabajos y responsabilidades que Dios le otorga en Su Palabra. “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt. 4:4).

Carlos Knott
 
 

jueves, 15 de marzo de 2018

¿Tenemos que Volver a la Reforma?



Los teólogos reformados a menudo nos urgen a volver a la Reforma. Un ejemplo de esto es  The Reformation Study Bible –Biblia de Estudio Reformada- (originalmente llamada The New Geneva Study Bible) con R.C. Sproul como el editor general. En la introducción Sproul dice: “The Reformation Study Bible contiene en sus comentarios y notas teológicas una nueva exposición moderna de la verdad de la Reforma. Su propósito es presentar nuevamente la luz de la Reforma.” El propósito declarado de The Reformation Study Bible es llevarnos de vuelta a la Reforma para aprender sus doctrinas y su teología.

Debemos recordar que la LUZ no procede de la Reforma, sino viene de las Escrituras: “La exposición de tus palabras alumbra” (Salmo 119:130). Los reformadores fueron iluminados en muchas maneras, pero esto solo fue por la luz de las Escrituras. En muchos sentidos la Reforma fue un movimiento de “regreso a la Biblia”. También hoy en día, nuestra meta siempre debe ser un regreso a la Biblia, no un regreso a la Reforma. Esto no quiere decir que debemos ignorar lo que dijeron y escribieron los Reformadores, pero siempre debemos probar todas las cosas por la Palabra de Dios para ver si lo que ellos enseñaron está en armonía con la verdad bíblica. Ver Hechos 17:11.

Pablo dijo “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). Debemos seguir a los reformadores en muchos aspectos, así como ellos siguieron a Cristo. En algunas materias, sin embargo,  debemos ser cuidadosos de no seguirlos. En algunos asuntos los Reformadores no siguieron a Cristo en absoluto. Para ilustrar esto, examinaremos la vida de dos de los reformadores más importantes—Martín Lutero y Juan Calvino. Estos hombres tenían grandes fortalezas pero también algunas notorias debilidades. Es con tristeza que llamamos la atención al lado más oscuro de estos hombres, pero los hechos de la historia no pueden ser ignorados.

Lutero y los Judíos

Lo siguiente fue escrito por el respetado historiador de la Iglesia, Phillip Schaff [History of the Christian Church, Vol. 7 “Modern Christianity—The German Reformation” (Historia de la Iglesia Cristiana, “Cristianismo Moderno-La Reforma Alemana”), pp. 61-62]:

Unas pocas palabras sobre su visión de la tolerancia de los judíos, que tenían que soportar toda clase de indignidades de parte de los cristianos, como si ellos fuesen personalmente responsables del crimen de la crucifixión. Al principio Lutero estaba por mejorar la opinión pública. En 1523 protestó en contra el trato cruel de los judíos, como si fueran perros y no seres humanos y aconsejó amabilidad y bondad como el mejor medio para convertirlos. Si lo apóstoles, dijo, que eran judíos, hubiesen tratado a los gentiles como nosotros, los cristianos gentiles, tratamos a los judíos, ningún gentil se hubiera convertido jamás, y yo mismo, si fuera judío, preferiría volverme cualquier cosa menos cristiano. Pero en 1543 escribió dos virulentos libros en contra de los judíos. Su intercambio con varios rabinos lo llenó de disgusto e indignación contra su orgullo, obstinación y blasfemias. Llegó a la conclusión de que era inútil discutir con ellos y que era imposible convertirlos. Moisés no logró hacer nada con el Faraón con las advertencias, plagas y milagros, sino tuvo que dejar que se ahogara en el Mar Rojo. Los judíos crucificarían a su esperado Mesías si alguna vez viniera, aún peor de lo que crucificaron al Mesías cristiano. Ellos son una raza ciega, dura, incorregible. Fue tan lejos como aconsejar su expulsión de las tierras cristianas, prohibir sus libros, y quemar sus sinagogas e incluso sus casas, donde ellos blasfeman a nuestro Salvador y a la Virgen Santa. En el último de sus sermones que predicó poco antes de su muerte en Eisleben, donde muchos judíos tenían permiso de comerciar, él concluyó con una severa advertencia contra los judíos como enemigos públicos peligrosos que no debían ser tolerados, pero dejó la alternativa de conversión o expulsión. [Énfasis mío].

Para una fascinante discusión sobre cómo los judíos modernos ven a Martín Lutero, ver el artículo “Martin Luther and the Protestant Reformation” (Martín Lutero y la Reforma Protestante) que se encuentra en el libro Jewish Literacy_The Most Important Things to Know About the Jewish Religion, its People and its History (La Cultura Judía- Las Cosas Más Importantes que Deben Saberse Sobre la Religión Judía, su Pueblo y su Historia), por el rabino Joseph Telushkin [William Morrow and Company, NY,1991] p.204-206. Telushkin se explaya sobre los mismos puntos como Phillip Schaff más arriba. El también compara a Lutero con Mahoma, porque ambos hombres inicialmente tenían amor por los judíos, pero que luego se transformó en odio contra los judíos, cuando los judíos no quisieron convertirse. Aquí hay algunas de las chocantes citas de Telushkin:

Lutero redactó los escritos más antisemitas producidos en Alemania hasta el tiempo de Hitler.

En una ocasión, este anterior adalid de amor cristiano dijo: “Yo los amenazaría con extirpar sus lenguas de sus gargantas si se niegan a reconocer la verdad de que Dios es una trinidad y no solo una  unidad.”

En los juicios de Nuremberg, el propagandista Julius Streicher se defendió con la afirmación de que él no dijo nada peor de los judíos de lo que había dicho Martín Lutero.

Hitler aseguró orgullosamente que Lutero era un aliado: “El vio al judío como nosotros estamos solo comenzando a verlo ahora.”

Para ver la actitud que debe tener un creyente hacia el pueblo judío, ver: “Amamos a Nuestros Amigos Judíos”.

La Intolerancia de Calvino

Los Reformadores salieron del Catolicismo Romano, que fue conocido por su intolerancia y por su persecución de cualquiera que fuera contrario al dogma católico, como todo el que ha estudiado la Inquisición Española bien lo sabe. Lo trágico es que Juan Calvino y algunos de los otros reformadores llegaron a ser vergonzosamente intolerantes con los que diferían de sus posiciones doctrinales, aun hasta el punto de ejecutar al ofensor. 

Lo que sigue es de Philip Schaff (History of the Christian Church), Vol.8, “Protestant Intolerance” (Intolerancia Protestante), p. 700-800.

Los reformadores heredaron la doctrina de la persecución de su Iglesia madre y la practicaron hasta donde tenían el poder para hacerlo. Combatieron la intolerancia con intolerancia. Se diferenciaron de sus oponentes en grado y extensión, pero no en el principio de la intolerancia. Quebraron la tiranía del papado y abrieron así el camino para el desarrollo de la libertad religiosa, pero negaron a otros la libertad que ellos mismos ejercían. Los gobiernos protestantes en Alemania y Suiza excluyeron, dentro de los límites de su jurisdicción el Catolicismo Romano de todos sus derechos religiosos y civiles y tomaron posesión exclusiva de sus iglesias y conventos y otras propiedades. Ellos desterraron, encarcelaron, ahogaron, decapitaron, ahorcaron y quemaron a anabaptistas, antitrinitarios y otros disidentes.

El principal ejemplo de intolerancia fue la ejecución del hereje Servet. Schaff dedica 86 páginas a este hombre—sus doctrinas, juicio y ejecución (volumen 8). Servet huyó a Ginebra donde Calvino lo hizo arrestar, enjuiciar y finalmente quemar vivo. Otros reformadores que apoyaron a Calvino en este acto incluyen a Beza y también al usualmente apacible y benigno Melanchton.

Estos hombres deben ser alabados por su odio hacia la falsa doctrina (ver Apocalipsis 2:15), pero deben ser fuertemente condenados por su intolerancia, persecución y aun ejecución de aquellos que promocionaban el error. El Dr, John Whitcomb ha delineado la visión bíblica como sigue: “Insistimos en que ningún ser humano en la edad de la iglesia debe ser jamás ejecutado por algún error teológico. Al mismo tiempo, no osamos minimizar los errores doctrinales y debemos ser cuidadosos en aplicar los principios del Nuevo Testamento en cuanto a la separación bíblica y la disciplina de la iglesia.” C.H. Mackintosh ha comentado como sigue:

La quema de Servet en 1553 por sus opiniones teológicas, es una terrible mancha sobre la Reforma y sobre el hombre que sancionó ese procedimiento tan anticristiano. Es verdad que las opiniones de Miguel Servet eran fatal y fundamentalmente falsas. Sostuvo la herejía de Arrio, que es sencillamente una blasfemia contra el Hijo de Dios. Pero el quemarlo vivo a él o a otro cualquiera por causa de falsas doctrinas, era un flagrante pecado contra el espíritu, naturaleza y principios del evangelio, el lamentable fruto de la ignorancia en cuanto a la esencial diferencia entre el Judaísmo y el Cristianismo. C.H.Mackintosh, Estudios sobre el Libro de Deuteronomio, Vol. II, p.126, nota de página.

Obviamente, durante el Reino Milenial, el Rey no permitirá ninguna religión falsa o desviaciones doctrinales, y toda la tierra estará unida en la verdadera adoración del verdadero Dios. Pero en contrario de la enseñanza de muchos teólogos reformados, aún no estamos en el reino.

Conclusión

Toda luz verdadera que tuvieron los reformadores vino de las Escrituras. Nos regocijamos en las verdades que ellos recuperaron, tales como la justificación por fe, la absoluta suficiencia de las Escrituras y el sacerdocio universal de todos los creyentes. Estas son verdades muy básicas de la Biblia. Había otras doctrinas, tales como la naturaleza y el propósito y destino de la iglesia, que ellos no entendieron muy bien (como queda ilustrado por el hecho de que Calvino estaba tratando de hacer de Ginebra algo así como un pequeño reino o estado-iglesia). Las verdades relacionadas con el amado cuerpo y esposa de Cristo fueron descubiertas en un período posterior de la historia de la iglesia, especialmente durante el siglo 19 en Inglaterra e Irlanda. Los Reformadores también tuvieron algunas faltas notorias, como hemos documentado más arriba, de las cuales podemos aprender y tratar de evitarlas en nuestras propias vidas y ministerios.

Nunca debemos volver a la Reforma, pero siempre a la Biblia. Siempre es mejor volver a las fuentes puras de los manantiales en vez de volver a las aguas río abajo, porque las corrientes río abajo pueden haber sido contaminadas por el camino. La Palabra de Dios es una fuente pura e incontaminada de verdad, y los que beben de ella nunca serán decepcionados. Podemos aprender de los Reformadores y de todos los grandes hombres de la historia de la iglesia, pero tenemos que probar constantemente todas las cosas por la Palabra de Dios y seguir a estos hombres solo hasta donde ellos siguieron a Cristo.

La Fe No Es El Don De Dios, Sino La Responsabilidad Humana

¿Por qué está mal decir que la FE es el don de Dios? ¿Hay realmente alguna diferencia? ¿Cuáles son las implicaciones prácticas de decir tal cosa?

Recomendaría un artículo escrito por Roy L. Aldrich titulado “El Don de Dios”. El autor demuestra convincentemente que la interpretación de Efesios 2:8 que dice que la FE es el DON DE DIOS lleva a la doctrina de la fe del hiper calvinismo, la que a su vez lleva a un plan de salvación que no es según las Escrituras. Shedd dice, “El calvinismo sostiene que la fe es totalmente de Dios, y que es uno de los resultados de la regeneración” (Dogmatic Theology, Vol. II, p.472). Esto tiene por resultado un plan de salvación extraño. Según Shedd, por cuanto el pecador no puede creer, él es instruido a realizar los siguientes deberes: 1) Leer y escuchar la Palabra divina; 2) Aplicar con seriedad su mente a la verdad; 3) Orar por el don del Espíritu Santo por convicción y regeneración (Dogmatic Theology, Vol.II, p.512-513). Arthur Pink está de acuerdo con Shedd diciendo que el creyente debe “pedir a Dios que le conceda el don del arrepentimiento y la fe” (“La Soberanía de Dios”). Aquí va el excelente comentario de Roy Aldrich: “La tragedia de esta posición es que pervierte el evangelio. El pecador es instruido equivocadamente a pedir a Dios lo que Dios ya le está exhortando que reciba. Se le está diciendo, en realidad, que la condición para la salvación es la oración en vez de la fe”.

Otra ilustración de esto viene del púlpito del Dr. John MacArthur, un maestro de la Biblia muy popular en América. El Dr. MacArthur cree y enseña que la fe es el don de Dios. Esta enseñanza tiene algunas implicancias prácticas y afectará la manera en que una persona presenta el evangelio.

Si la fe es el don de Dios, ¿CÓMO OBTENGO LA FE? ¿No hago nada con la esperanza de que Dios soberanamente me la otorgue? O, ¿clamo a Dios y le pido que me de el don de la fe salvadora? Aparentemente, el Dr. MacArthur mantiene esta segunda opción. Al final de uno de sus mensajes él dio una invitación para salvación y dijo lo siguiente: “La fe es un don de Dios…es permanente…la fe, que Dios da, engendra obediencia… Dios te la da y ÉL la sostiene…quiera Dios concederte la verdadera fe salvadora, un don permanente que comienza en humildad y quebrantamiento por el pecado y termina en obediencia para justicia. Esa es la verdadera fe y es un don que solamente Dios puede dar, y si la deseas, ora y pide que ÉL te la conceda”.

Nótese lo que MacArthur está haciendo. El no le está diciendo al pecador que crea en el Señor Jesucristo (Hechos 16:31), sino que ORE y PIDA A DIOS que le de el DON DE LA FE. Esto pervierte el evangelio de Cristo haciendo que la condición de la salvación sea la oración en lugar de la fe. A los pecadores se les manda que crean en Cristo. No se les manda que oren por el don de la fe.
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Efesios 2:8-9 no es complicado. Es uno de los primeros pasajes que memoricé como nuevo creyente. Siempre entendí que significaba que la salvación era el don gratuito de Dios, y que la fe era el medio por el cual yo recibía ese don. Solo cuando empecé a leer a ciertos teólogos, me di cuenta que había otra interpretación. Que Dios nos ayude a no complicar ni corromper el mensaje de salvación, un mensaje tan directo y sencillo, que hasta un niño lo puede entender.

George Zeller,  Marzo 2000
http://www.middletownbiblechurch.org/spanish/reformed/eph289.htm