domingo, 11 de julio de 2021

¿Qué tipo de cristiano eres?

 Un verso popular de William Shakespeare en la obra Romeo y Julieta se convirtió en un aforismo: “La rosa no dejaría de ser rosa, y de esparcir su aroma, aunque se llamase de otro modo”. Esto es verdad, pero si un jardinero colocara etiquetas de “rosa” en petunias o begonias, eso no les convertiría en rosas.
    Nos gustan las etiquetas, porque nos ahorran el trabajo de pensar. Muchos usan etiquetas políticas sin saber realmente su significado. Puede que alguien sea llamado “exitoso” porque ha ganado mucho dinero, aunque su vida personal sea un gran fracaso.
    Hoy “cristiano” es una etiqueta muy imprecisa. Si preguntamos: “¿Es usted cristiano?”, muchas personas responderían “sí”, aunque no tengan claro exactamente qué es un cristiano. Esto es porque hoy el término incluye:

1. Cristianos hereditarios
    Son personas cuyos padres eran cristianos, y por eso ellas también creen que siempre han sido cristianas. Podrían llamarse cristianos por tradición. Similares son los que piensan que son cristianos porque sus maridos o esposas lo son – por asociación. Es posible que hayan pertenecido a cierta iglesia desde su nacimiento, y que se hayan bautizado. Algunos aun tienen cargas religiosas en su iglesia. Algunos rezan y recitan el credo de los apóstoles. Quizás asisten ocasionalmente a las reuniones de una iglesia, o incluso sean miembros de una iglesias, especialmente la de sus padres.

2. Cristianos éticos
    Son personas que procuran ser buenas. Dicen que viven por “la regla de oro” y que procuran hacer bien y ser buenos vecinos y ciudadanos. Creen en “hacer el bien y no mirar a quién”, y que si uno hace lo mejor que puede, nadie puede pedirle más.

3. Cristianos culturales
    Son personas que viven en una nación o cultura que se considera “cristiana”. Cuando dicen “soy cristiano” quieren decir que no son musulmanes, hindúes u otros. Les gustan la música religiosa, el ambiente de la iglesia, y las ceremonias – especialmente para bodas y funerales.

4. Cristianos sociales
    Son personas que les gusta encontrar a sus amigos en las reuniones, y que sus hijos hagan buenas amistades y estén en ese círculo social. Los negociantes encuentran que asociarse con la iglesia les produce contactos y les favorece en el negocio.
    También son los que creen que el cristianismo consiste en obras sociales, programas para ayudar a los pobres, etc. Reparten ropa y comida, o ofrecen atención médica, y creen que eso es ser cristiano.

5. Cristianos emocionales
    Son los que han tenido una experiencia emocionante. Uno dijo que había estado de ánimo muy bajo, desilusionado con la vida, y luego pensó en Cristo y sintió alivio. Otro dijo que en un tiempo de desánimo comenzó a reírse y que eso era nacer de nuevo.
    De esos también son los que se han curado de una enfermedad grave, o han salido de una crisis en la vida, y creen que por eso son cristianos.

6. Cristianos confusos
    Son los que se llaman cristianos pero no entienden el evangelio ni saben cómo ser salvos. Uno de esos dijo que el evangelio es “Dios es amor”. Otro dijo que el evangelio es: “Mateo, Marcos, Lucas y Juan”. Otra persona que profesaba ser cristiana dijo que el evangelio es que Cristo murió por nuestros pecados”. Suena bien, pero cuando le preguntaron qué quiere decir esto, respondió: “¡No sé! Es lo que me dijeron en una iglesia. ¿No es verdad?”
    Estos “cristianos” son como alguien que tiene las piezas de un puzle, pero no sabe cómo juntarlas correctamente. Tienen Biblia, cierto vocabulario y costumbres que han aprendido, pero no acaban de entender realmente qué es un cristiano y cómo llegar a serlo.

7. Cristianos intelectuales

    Son los que conocen algo de la Biblia, o el evangelio. Han recibido enseñanzas, quizás de sus padres, o quizás de haber aprendido en una iglesia o de haber leído algunos libros cristianos. Quizás creen en la creación, no la evolución, y creen en Dios, Cristo, el cielo, etc. Quizás conocen a predicadores u otros cristianos. Pero son conocimientos sin vida. “El que tiene al Hijo, tiene la vida” (1 Juan 5:12). Sin fe es imposible agradar a Dios.

Todos estos tienen una cosa en común: piensan que son cristianos pero realmente no lo son. Están decepcionados, y en peligro de perdición eterna.

Pero hay personas que dicen y son cristianas, y que son salvas.


8. Cristianos verdaderos
    Son personas que creen a Dios, lo que dice en Su Palabra la Biblia. No solo saben específicamente qué es el evangelio, sino que lo creen. La Biblia declara que somos pecadores por naturaleza, alejados de Dios y sin poder para agradarle. La paga del pecado es muerte, y todos somos dignos de muerte. Pero el evangelio, la buena nueva, es que Jesucristo, el Hijo de Dios, vino para salvarnos. Él murió cargado con nuestros pecados, en sacrificio para pagar nuestra pena de muerte ante Dios. Los verdaderos cristianos son los que, viéndose perdidos y condenados, se arrepienten, confían en Cristo como su Señor y Salvador, y con su boca le confiesan como Señor. Como resultado, saben que tienen vida eterna.
    Asisten a las reuniones de una iglesia, para adorar, aprender de la Biblia, y gozarse de la comunión y amistad con otros cristianos verdaderos. Viven para agradar a Dios, y son honestos en el trabajo y considerados con sus prójimos. Pero reconocen que ninguna de esas cosas les constituye cristianos. Viven así porque por el evangelio han experimentado un cambio radical que es llamado nacer de nuevo.
    Amigo, si crees que eres un cristiano, ¿por qué lo crees? Si tuvieras hoy que presentarte ante Dios, y Él te preguntara: “¿Por qué debo permitirte entrar en el cielo?”, ¿cuál sería tu respuesta? Piénsalo bien.

Resumiendo, un cristiano verdadero:
a. Sabe que por naturaleza era un pecador, separado de Dios.
b. Reconoce que es digno de muerte – el castigo eterno en el infierno.
c. Reconoce su propia culpa, y se arrepiente de sus pecados.
d. Sabe que no puede salvarse por reformas o buenas obras.
e. Reconoce que Jesucristo es Dios encarnado.
f. Sabe que Dios le ama tanto que envió a Su Hijo Jesucristo para salvarle.
g. Acepta la paga que Cristo efectuó por sus pecados cuando murió en la cruz.
h. Confiesa a Jesucristo como Señor, con la boca, y también en el bautismo.
i. Cree que la Biblia es la Palabra de Dios, y la obedece.
j. Vive agradecido por la salvación.
k. Es morada del Espíritu Santo, y vive en santidad, no en pecado.
l. Ama a los demás como Dios le ha amado.
m. Se congrega con otros verdaderos cristianos, como Hechos 2:42 indica.
n. Espera la venida del Señor para llevarle al cielo.

    Si no eres una de esas personas, no importa qué etiquetas llevas o qué piensan otras personas. Si no eres un cristiano verdadero, ninguna etiqueta te ayudará. Reflexiona seriamente en las palabras de Jesucristo: “Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:20-23).
    Jesucristo dijo: “Por sus frutos los conoceréis”. Proverbios 20:11 afirma: “Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta”. Por eso el apóstol Pablo escribió: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Si según esta descripción no eres un cristiano verdadero, te imploramos que te reconcilies con Dios. 

sábado, 10 de julio de 2021

Advertencia A Los Enemigos De Israel

Hacerse enemigo de Israel es un pecado y error fatal.

Cuando Dios dio claras promesas al patriarca Abraham, le prometió así: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré” (Génesis 12:3). El pacto de Dios con Abraham y su descendencia fue unilateral, es decir, que solo Dios actúa y se compromete en ese pacto. No depende de Abraham ni sus descendientes. No tienen obligación en este pacto. Por eso, esas promesas no caducan y no pueden ser invalidadas. Esto es un aviso a las naciones, los políticos y los activistas – cualquiera que maldiga a Israel o sea su enemigo. Serán malditos por Dios. La historia de la humanidad demuestra que es así – son muchas las ruinas, los destrozos, y muchos los muertos de los que maldijeron y atacaron a Israel.

La promesa divina no caducó cuando murió Abraham, sino pasó de él a Isaac (no Ismael), y de Isaac a Jacob (no Esaú): “Malditos los que te maldijeren, y benditos los que te bendijeren” (Génesis 27:29).

A la nación de Israel salida de Egipto Dios prometió: “Seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren” (Éxodo 23:22). ¿Quieres tener a Dios por enemigo? La manera más segura de conseguirlo es hacerte enemigo de Israel. La historia demuestra sobradamente que es así. Pero, ¡parece que hoy las naciones quieren apuntarse a la lista de los afligidos!

Balac, rey de Moab, trajo a Balaam a sueldo para maldecir a Israel, pero éste no pudo. “¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?” (Numéros 23:8). ¡Buenas preguntas!, y las naciones del mundo, especialmente las del medio oriente como Irán, por ejemplo, deberían reflexionar y arrepentirse. Cometen el error de maldecir al que Dios no maldijo, y execran al que Dios no ha execrado.  Balaam terminó repitiendo la promesa divina dada a Abraham, Isaac y Jacob y sus descendientes. “Benditos los que te bendijeren, y malditos los que te maldijeren” (Números 24:9).

    Naciones como Amalec – Edom – Asiria – Babilonia, existen principalmente en museos y libros de historia. Egipto, que antes era una gran potencia en el mundo es un pueblo bajo y débil.

    En el tiempo del imperio persa, el malvado Amán intentó exterminar a los judíos, pero Dios usó la intervención de Ester, y el rey Asuero (Jerjes) ahorcó a Amán y también a sus hijos, y dio su casa a los judíos. Decretó que los judíos tienen derecho a defenderse. En eso fue más justo que algunas naciones hoy que quieren que Israel no responda a los crueles ataques de los islamistas. Los persas modernos, Irán, no han aprendido nada de la historia.

Copia sellada del Edicto de Granada
     Luego la España medieval bajo los reyes católicos, Fernándo II de Aragón e Isabel I de Castilla, publicó el Edicto de Granada en expulsó y desterró a los judíos (31 marzo, 1492). Comenzó  a perder su potencia militar, imperio y riquezas. La destrucción de su “Armada Invencible” en 1588 es un ejemplo. En el Siglo 17 Cataluña y luego Portugal se rebelaron.  Luego Napoleón invadió y de 1808 a 19814  Francia gobernó a España. En 1898, tras la breve guerra hispano-estadounidense, España perdió Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.
 

   Alemanía bajo los Nazis quiso culpar a los judíos de todos los males en el mundo e intentó exterminarlos. Eichmann, Hitler, Himler y muchos otros siguieron la teoría de la raza superior y la raza inferior. Cruelmente mataron a millones de judíos. y muchos otros huyeron y perdieron todo. Pero el "imperio" se deshizo, el "Vaterland" fue atacado y conquistado, sus ciudades destruidas por bombardeos, y ejércitos invasores ocuparon y dividieron su país.

    El caudillo bolivariano Hugo Chavez, cuando gobernaba Venezuela (1999-2013), dio a conocer su antisemitismo. En 2006 expulsó de Venezuela al embajador de Israel.  El 2 de julio de 2010 declaró públicamente su odio en la televisión VTV (Venezolana de Televisión): “Aprovecho para condenar de nuevo, desde el fondo de mi alma y de mis viseras, al estado de Israel. ¡Maldito sea el estado de Israel! ¡Maldito sea! ¡Terroristas y asesinos! ¡Y viva el pueblo palestino!” * En 2013 murió de cáncer de las entrañas (cáncer colorrectal). El pacto de Dios declara:
"a los que te maldijeren maldeciré”, y Hugo Chavez murió maldito.

* enlace para ver la denuncia de Chávez

Mapa árabe - falta Israel
La enemistad los musulmanes y la nación de Israel es conocida en todo el mundo. Pero, ¿sabías que en algunos mapas de países islámicos no aparece la nación de Israel? No es una "teoría de conspiración", sino una verdadera conspiración comprobada. Es fruto y síntoma del odio musulmán. Las naciones árabes y musulmanas por lo general ni siquiera reconocen su existencia, porque no desean permitir que esté ahí. Enseñan a los niños desde su infancia que la tierra pertenece a “Palestina” y que los judíos se lo han quitado sin derecho. Aprenden a odiar a Israel y a luchar contra “el sionismo”. “Palestina” es la antigua palabra latina para “Filistea” – tierra de los filisteos – puesto por los romanos para fastidiar a los judíos cuando conquistaron a Israel. No hay una raza ni grupo étnico llamado “palestino”, pues proceden de los países árabes alrededor de Israel. Los turcos en el Imperio Otomano, y luego los ingleses en el Mandato Británico de Palestina, rehusaron reconocer el derecho de los judíos a vivir en su tierra. Hoy la organización conocida como “Naciones Unidas”  tampoco apoyan los derechos de Israel. Hasta el año , el Estado de Israel ha sido condenada en 45 resoluciones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (UNHRC). Desde la creación de la UNHRC en 2006, ha producido casi más resoluciones condenando a Israel que resoluciones acerca de todo el resto del mundo. Tiene un prejuicio desvergonzado. Sin embargo Dios dio la tierra a Israel, y no ha cambiado de opinión. Con poquísimas excepciones las naciones han desechado y maltratado a Israel

 Pero Dios declara lo siguiente en lenguaje inconfundible: Israel es su nación para siempre.

   “Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente. Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová” (Jeremías 31:35-37).

    · Dios no ha desechado a Su pueblo.
    “¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera” (Romanos 11:1).
    “No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció” (Romanos 11:2)
    ¿Qué parte de “en ninguna manera” no entienden?

    · Dios (no la Declaración Balfour, ni las Naciones Unidas) ha dado toda la tierra de Israel a Su nación para siempre.
    “Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre” (Génesis 13:15).
    “Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos” (Génesis 17:8).

“...daré esta tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua” (Génesis 48:4).

“...daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre” (Éxodo 32:13).
    “¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre?” (2 Crónicas 20:7).
    “He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra. Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada” (Isaías 62:11-12).
    “...para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme” (Isaías 60:21).
    “la tierra que di a vuestros padres para siempre” (Jeremías 7:7).
    “la tierra que os dio Jehová a vosotros y a vuestros padres para siempre” (Jeremías 25:5).

    Así que, arrepentíos de ser enemigos de Israel, y desistid, porque si no, seguramente apareceréis en la lista de los destruidos y arruinados porque se opusieron a la nación que Dios eligió. Sobre esto no hay diálogo ni regateo. No caben las opiniones. El único punto de vista que importa es el de Dios, y lo ha declarado en Su Palabra inerrante. Hay que creer a Dios, y someterse a la voluntad de Dios, o sufrir las consecuencias.

    “Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman. Sea la paz dentro de tus muros, y el descanso dentro de tus palacios. Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré yo: La paz sea contigo” (Salmo 122:6-8). 

Carlos Tomás Knott



 

jueves, 8 de julio de 2021

¿REALMENTE CREEMOS QUE CRISTO VIENE PRONTO?


 “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados”
(1 Jn. 2:28).

La fecha de esa venida nos es ocultada. Ningún hombre puede decir cuándo Él vendrá. Vela y está siempre preparado, para que no seas avergonzado en Su venida. ¿Debe el cristiano entrar en la compañía y las diversiones mundanas? ¿No estaría avergonzado si viniera su Señor y le hallara entre los enemigos de la cruz? No debo ir a donde me daría vergüenza ser hallado cuando venga repentinamente mi Señor”.

C. H. Spurgeon, 12 Sermons On The Second Coming of Christ (“12 Sermones Sobre La Segunda Venida de Cristo”), Baker Book House, pág. 134.


“La venida inminente de Cristo debe tener un efecto práctico increíble en las vidas de cristianos individuales y también la iglesia como entidad. El hecho de que el glorificado y santo Hijo de Dios podría venir por la puerta del cielo en cualquier momento, debería según Dios ser una motivación fuerte e incesante para vivir en santidad y servirle agresivamente (incluso misiones, evangelización e instrucción bíblica). También debería ser el gran remedio para la letargia y apatía. Debería hacer una gran diferencia en los valores, las prioridades y las metas de todo cristiano”.   

Renald Showers, págs. 255-6 de su libro, Maranatha, Our Lord Come! (“Maranata, ¡Ven Señor Nuestro!”)