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domingo, 13 de diciembre de 2020

VIAJAR EN EL TIEMPO

 


   Muchos hablan hoy de viajar en el tiempo, de la estructura del espacio y el tiempo, y buscan fórmulas y medios para romper esas barreras. No saben que viajar en el tiempo es una realidad y que por siglos ha sido posible. De hecho, todos estamos en una “máquina del tiempo” que atraviesa el espacio a una gran velocidad. Muchos lo llaman “Tierra”.
    Desde el principio del mundo, el tiempo marcha adelante sin parar. Nacimos en este mundo como formas de vida biológica y electromecánica, y nos ocupamos en nuestra vida diaria viajando hacia adelante en el tiempo hasta que termine nuestra vida. Vivimos en una ventana o burbuja del tiempo. Pero hay quienes han vivido aquí desde el principio y han visto la historia del mundo suceder delante de sus ojos. Están en el mundo de los espíritus, y ellos nos ven como realmente somos.
    Cuando llegues al final de esta lectura, habrás viajado hacia adelante en el tiempo unos minutos. A nosotros el tiempo nos parece un enemigo que nos empuja hacia un precipicio. No queremos caernos del precipicio, pero la resistencia es fútil. El tiempo es imparable e invencible. No podemos dejar de obedecer la ley del tiempo. Se nos obliga viajar hacia adelante aun en contra de nuestra voluntad. Todos somos conscientes de que cada día estamos más cerca del precipicio. Muchos intentan bloquear eso de sus pensamientos con sus ocupaciones, amistades, diversiones y vida social. Pero se engañan, porque se acercan al día de su muerte aunque no piensen en ello. En cierto sentido es comprensible que hagan eso, porque las realidades de la muerte son muy solemnes. ¿Es la muerte el final? ¿Nuestra vida ahora nos afectará después de morir, o sea, tendrá consecuencias? Son preguntas que debemos contestar, preferiblemente antes de morir. Pero, ¿cuándo será eso? Nadie sabe exactamente cuándo llegará ese momento en el tiempo.
    El Creador diseñó esta máquina del tiempo (la tierra), y estableció las leyes del tiempo. También nos hizo en Su imagen. Este Ser, Espíritu no creado, vive fuera del tiempo. Estuvo antes de la creación del mundo. Ha estado en cada estapa de la historia, incluso en el fin del mundo, lo que es el futuro para nosotros. Pero entró en nuestro mundo e historia y vivió como un hombre durante unos años. Habíendo visto y estado en el pasado y el futuro, vino con un mensaje y una misión. Su mensaje era de justicia, juicio y amor. Sabe como termina nuestra historia y que necesitamos un Salvador. Su misión era sufrir y morir sustituyendo a Sus criaturas, los seres humanos, que nos hemos arruinado y condenado por el pecado. Nos había dicho cómo vivir y agradarle, pero nuestra historia es de rebelión, pues hemos hecho todo lo contrario a Su santa voluntad. Él desea salvar a los perdidos, por amor, y en Su muerte como nuestro Sustituto, “el justo por los injustos”, hizo posible que seamos perdonados por nuestros crímenes contra Dios, y cambiados en nuevas criaturas con vida espiritual, aptas para ir a la gloria con Él.
    Así es que vino el Señor Jesucristo, se encarnó y moró entre los seres humanos. Después de treinta y tres años de vida perfecta, en la que anduvo haciendo bienes y enseñando la verdad de Dios, lo mataron como su fuera un criminal, clavándolo a una cruz. Pero recuerda, Él permitió eso. Había entrado en el tiempo “para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (Hebreos 2:9). 700 años antes de Su llegada, envió al profeta Isaías con esta profecía. Habla como si lo hubiera visto suceder:

    “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:5-6). 

    Una vez cumplida Su misión, poderosamente resucitó al tercer día, y después de visto por muchos, subió al cielo, saliendo de esta cápsula del tiempo, y ahí vive. Se reveló en visión al apóstol Juan, y declaró:

 “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8). “Yo soy el primero y el último;  y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén” (Apocalipsis 1:17).
  

  Amigo, no puedes volver atrás en el tiempo. Solo vas hacia el futuro y ciertamente ahí llegarás. Lo hecho, hecho está, y consecuencias graves hay. Pero hay perdón por tus pecados si arrepentido confías en el Señor Jesucristo que entró en el tiempo para morir en tu lugar y pagar por tus pecados. Él vive y espera que confíes en Él para que seas perdonado, transformado y un día llevado para estar con Él en la eternidad. Ésta es la vida eterna.

 

 

lunes, 26 de noviembre de 2018

Israel, Mi Amada


    Mi deleite está en ella – Hepsiba – es el nombre que el Señor dio a Su antiguo pueblo. Los dieciséis profetas reciben gozosos cientos de profecías de bendición para Israel. El Señor Jesús lloró sobre Jerusalén (no Tiro y Sidón) y quiso muchas veces juntarla como la gallina a sus polluelos. La Palabra de Dios nos instruye a orar por la paz de Jerusalén.
    Hoy en día algunos israelíes están muy dispuestos a sacrificarse por el proceso de la paz. En cambio, otros dan sus vidas en asesinatos suicidas a fin de hacer un sabotaje a esa misma paz.
    Nosotros anticipamos la venida de nuestro Señor, esperanzados por los eventos que ocurren en Israel. Nuestros intereses en el arrebatamiento se centran en el Señor, Sus recompensas, Su novia, y el día de la boda. Seguramente Sus pensamientos también están centrados en esto. Pero también Se preocupará intensamente por Su amado Israel. ¿Qué dicen las Escrituras acerca de los próximos siete años después del rapto?
    Los israelíes nacidos de nuevo, por supuesto, ascenderán en las nubes para encontrarse en el aire con el Señor. Desgraciadamente, es evidente que estos serán sólo una minoría pequeña de los 18.000.000 de judíos que viven hoy en día. Pronto la nación hará un pacto de siete años con el futuro dictador mundial, y comenzarán la construcción del templo. Hoy se rumorea que los planes y las preparaciones se están finalizando, lo cual quiere decir que muy pronto comenzará la construcción. Acto seguido se inaugurarán los sacrificios.
    Antes de que los ángeles de ira comiencen a derramar los juicios de la Tribulación, otros pondrán el nombre del Padre como sello sobre 144.000 varones jóvenes de Israel. Aunque nunca aceptarán el número 666 del hombre de pecado, sus vidas serán preservadas durante la Tribulación. El Cordero se regocijará con ellos en el Monte de Sión, cantando un cántico nuevo que nadie más puede aprender (Ap. 14:1-5).
    Estos varones jóvenes son vírgenes y no se halla en ellos ningún engaño. Están sin mancha delante de Dios. Son las primicias del periodo de la Tribulación y siguen al Cordero dondequiera que Él va. La novia también estará con el Cordero, de modo que estos jóvenes le serán a la novia como un compañero.
    Suponiendo que más o menos un 10% de los 9.000.000 de varones en Israel se pueden considerar “jóvenes”, la sexta parte de estos son los 144.000. A menos que nuestras esperanzas de la segunda venida del Señor estén muy equivocados, es probable que los 144.000 estén muy vivos hoy día. Están viviendo vidas puras, todavía no entregados a Cristo, pero listos para creer cuando el Espíritu obra en ellos. Es un grupo interesante.
    Su tarea después de ser sellados parece ser propagar el evangelio eterno. El fruto de este ministerio se puede ver en los muchos designados como ovejas a la mano derecha del Señor cuando Él se sienta para juzgar a los gentiles vivos. Pero antes que el Señor intervenga, muchos más creyentes nuevos serán matados, tanto judíos como gentiles.
    Cuando se abre el quinto sello, los israelíes creyentes que hayan sido matados durante los siete años se ven bajo el altar como mártires (Ap. 6). Muchos más sobrevivirán los terrores de la Tribulación y le verán al Señor cuando Él aparece. Ellos también creerán, con lagrimas de remordimiento por su rechazo nacional de su Rey. (Zac. 12:10). Muchas ovejas gentiles heredarán el reino que les fue preparado desde la eternidad (Mt. 25:34), pero Israel será la nación predominante en el Milenio. Los apóstoles reinarán sobre las tribus (Mt. 19:28), y rápidamente construirán el templo, como se describe en Ezequiel.   
    Días grandes para Israel y para la humanidad vienen pronto. Todavía más felices pueden ser todos aquellos Israelíes y todos los que aceptan a Cristo en la edad de la gracia. Así que, nunca dejemos de orar e interceder fervientemente en apollo de todos los que trabajan para llevarle la Luz a Hepsiba, la nación amada de Dios.
R.E. Harlow
traducido de la revista “Missions” por Josué Knott

domingo, 20 de noviembre de 2016

¿CÓMO ESTÁN NUESTROS OJOS?


Mateo 6:22-23  "La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?"

Jesús veía que sería difícil para Sus seguidores ver cómo podría funcionar Su nada convencional enseñanza sobre la seguridad para el futuro. De modo que usó una analogía del ojo humano para enseñar una lección acerca de la percepción espiritual. Dijo que el ojo es la lámpara del cuerpo. Es por medio del ojo que el cuerpo recibe iluminación y puede ver. Si tu ojo es sano (RVR77 margen), todo tu cuerpo queda inundado de luz; pero si tu ojo es maligno, entonces la visión queda dañada. En lugar de luz, lo que hay es tinieblas.
La aplicación es como sigue: El ojo sano pertenece a la persona que tiene motivos puros, que tiene un deseo sencillo por los intereses de Dios, y que está dispuesto a aceptar literalmente las enseñanzas de Cristo. Toda su vida está llena de luz. Cree las palabras de Jesús, abandona las riquezas terrenales, guarda sus tesoros en el cielo y sabe que ésta es su única y verdadera seguridad. Por otra parte, el ojo maligno pertenece a la persona que está tratando de vivir para dos mundos. No quiere soltar sus tesoros terrenales, pero quiere también tesoros en el cielo. Las enseñanzas de Jesús le parecen imprácticas e imposibles. Carece de una guía clara, porque está lleno de tinieblas.

William MacDonald, de su Comentario Bíblico (CLIE)