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viernes, 20 de agosto de 2021

¿Está Atado Satanás?


 Según los amilenarios, sí.  Ellos son los que no creen en el reino milenario de Cristo. El amilenarismo rechaza la interpretación literal y enseña que no habrá un reino literal de mil años. Uno de los muchos problemas que tiene es que en Apocalipsis 20:2-3 el apóstol Juan vio que cuando venga Jesucristo del cielo con Sus ejércitos y conquiste el mundo, Satanás será atado por mil años. Pero esos teólogos rehúyen de la interpretación literal de este y otros textos proféticos, y creen que son alegorías.

            William Randolph en su valioso libro Claves Proféticas informa que durante los primeros dos siglos de la iglesia los cristianos interpretaban literalmente los pasajes proféticos, pero en el siglo III hombres como Orígenes y Filo comenzaron a interpretar alegóricamente las Escrituras. Intentaron reconciliar la teología con la filosofía de Platón. Luego, en el siglo IV, Agustín popularizó esa interpretación alegórica, y lo que entonces era una novedosa idea se convirtió en la posición oficial de la iglesia Católica Romana. Hoy los amilenarios, sean católicos o protestantes, básicamente siguen al católico Agustín. De hecho, suele ser la posición de las iglesias reformadas, ya que su procedencia es del catolicismo.

            Respondiendo a Apocalipsis 20:2-3, acerca de Satanás atado, los amilenarios suelen usar Lucas 10:18 para enseñar que ahora es el tiempo cuando Satanás está atado, desde la primera venida de Cristo, cuando dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo”. Pero si estudiamos todo el Nuevo Testamento, hallamos algo muy diferente. No puede ser que ahora Satanás esté atado, por las siguientes razones bíblicas.

            Lucas 22:3 y Juan 13:27 comentan que Satanás entró en Judas Iscariote, cosa que uno que está atado no puede hacer.

            En Lucas 22:31-32 Satanás intentó dominar a Pedro y los demás discípulos. Cristo no le ató, sino oró por Pedro.

            En Hechos 5:3 Satanás llenó a Ananías y Safira, así que no estuvo atado.

            Hechos 26:18 indica que Satanás tiene potestad sobre los incrédulos, y por eso vemos que no está atado, sino activo.

            En Romanos 16:20 Pablo promete a los creyentes en Roma: “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies”, entonces, no estaba atado.

            En 1 Corintios 5:5 Pablo manda: “el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne...”, pero si Satanás estuviera atado eso no sería posible.

            En 1 Corintios 7:5 vemos que Satanás no está atado porque puede tentar a los casados a causa de su incontinencia.

            En 2 Corintios 2:11 el apóstol Pablo escribe: “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones”. Esta preocupación indica que Satanás no estaba atado, pues si estuviera atado no podría ganar ventaja sobre nadie.

            En 2 Corintios 4:3-4 leemos que Satanás – el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, cosa que no podría hacer si estuviera atado.

            En 2 Corintios 11:3 Pablo teme que la serpiente (Satanás) que engañó a Eva también extravíe los sentidos de los corintios de la sincera fidelidad de Cristo. Entonces, no está atado.

            En 2 Corintios 11:14 Pablo advierte a la iglesia que Satanás se transforma en ángel de luz para engañar, y vemos por eso que no está atado, sino activo.

            En Efesios 2:2 Satanás ejerce su malvada influencia sobre todos los incrédulos, pues ellos siguen la corriente de este mundo, “conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”. No podría operar ahora si estuviera atado.

            Efesios 4:27 exhorta a los creyentes: “ni deis lugar al diablo”, lo cual implica que no está atado.

            Efesios 6:11 nos advierte de las asechanzas del diablo. El que está atado no pone asechanzas.

            Efesios 6:16 nos advierte de los dardos de fuego del maligno. El que está atado no lanza dardos.

            En 1 Tesalonicenses 2:18 Satanás impidió que Pablo visitara a Tesalónica: “Satanás nos estorbó”. Tenemos que preguntar: ¿Cómo podría estorbarles si está atado desde la primera venida de Cristo?

            En 1 Timoteo 1:20 Pablo informa que ha entregado a Himeneo y Alejandro a Satanás para que aprendan a no blasfemar. No podría hacer esto si Satanás estuviera atado.

            1 Timoteo 3:7 también menciona el “lazo del diablo”, pero uno que está atado no pone lazo.

            En 1 Timoteo 5:15 hay personas que “se han apartado en pos de Satanás”, por lo que no está atado.

            2 Timoteo 2:26 enseña que hay personas que están cautivas a voluntad del diablo, y que él les pone lazo. En lugar de estar atado, Satanás pone trampas para atar a otros.

            En Santiago 4:7 aprendemos que debemos resistir al diablo, y que si lo hacemos él huirá de nosotros. No cabe la idea de Satanás atado.

            1 Pedro 5:8 no admite la posibilidad de que Satanás esté atado, porque leemos: Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

            1 Juan 5:19 enseña que “el mundo entero está bajo el maligno”, cosa que no sería posible si Satanás estuviera atado.

            En Apocalipsis capítulos 2 y 3 vemos que Satanás no está atado durante la edad de la iglesia, porque según Cristo, se metió en las iglesias:

            · Apocalipsis 2:9 en Esmirna había “sinagoga de Satanás”

            · Apocalipsis 2:13 habla del “trono de Satanás” en Pérgamo, y afirma: “donde mora Satanás”.

            · Apocalipsis 2:24 menciona la contaminación de “las profundidades de Satanás” en Tiatira.

            · Apocalipsis 3:9 nombra nuevamente la “sinagoga de Satanás” en Filadelfia.

     La enseñanza de que Satanás está atado ahora no es una doctrina de Cristo ni de Sus apóstoles, sino un error. Los que creen así corren el peligro de ser engañados y enredados por ese gran enemigo que busca a quién devorar. Difícilmente pueden obedecer la exhortación apostólica: "Sed sobrios y velad" (1 P. 5:8).

            La triste realidad es que Satanás anda suelto y seguirá engañando y liderando al mundo en la rebelión contra Dios, hasta que venga literalmente el Señor Jesucristo a la tierra y venza literalmente los ejércitos del Anticristo. Entonces un ángel literal descenderá literalmente del cielo, prenderá literalmente a Satanás y lo atará por mil años literales. Lo arrojará, lo encerrará, y lo sellará para que no engañe más a las naciones durante mil años literales. En ese periodo de mil años Cristo reinará física y gloriosamente en el mundo, con Jerusalén como Su capital, y los creyentes de todas las edades reinarán con Él. Hasta entonces, Satanás anda suelto, engaña, desvía, siembra cizaña, ataca y manipula como pueda para resistir a Dios y dominar a la humanidad. Solo los creyentes en el Señor Jesucristo pueden resistirle con éxito, pues “mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Jn. 4:4).

 Carlos Tomás Knott

sábado, 22 de diciembre de 2018

El Amor Al Dinero

EL VILLANCICO FAVORITO 
DE MILLONES


   Hoy casi toda España ha estado embobado y medio paralizado, con el tema de la lotería de navidad. Por la mañana no se escuchaba ni se veía a penas a nadie en la calle. Era como un día festivo en que la gente se queda dormida. Pero es el día de la lotería y todos están pegados a la tele y otros medios, para escuchar su villancico favorito cantado por los niños, y saber a quiénes le tocan “millooooooonesss”.
     Dinero de otros, no el suyo, por supuesto. No han trabajado para ganarlo, ni se lo merecen. Es dinero puesto por avaros y ambiciosos, pobres y parados, necios y necesitados, deseando que “la suerte” les toque y que de repente tengan miles de euros – ¡el dinero de otros! Por eso han comprado el cupón, ¡no para ayudar a los demás!
    La Biblia dice que el amor al dinero es raíz de todos los males (1 Timoteo 6:10). La forma correcta de obtener dinero es trabajando: “...trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno” (Efesios 4:28). “Contentaos con vuestro salario” predicó Juan el Bautista (Lucas 3:14).
      Pero la persona que ama al dinero y quiere enriquecerse no consulta las Escrituras para saber si está bien o no. Primero decide lo que quiere, y después busca cualquier manera de justificarlo. A los tales casi es perder el tiempo citarles textos bíblicos, pero aquí están los consejos y las advertencias bíblicas.


    “No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste” (Proverbios 23:4).

    “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto” (1 Timoteo 6:8).
  
    “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Timoteo 6:9).
  
    El apóstol también identifica los “malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Colosenses 3:5).
  
    “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5).

    Además, en las iglesias debe haber disciplina eclesial para los avaros: “No os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Corintios 5:11). “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Efesios 5:5). Y los avaros no pueden ser ancianos ni diáconos. Las iglesias deben estar limpias y libres de toda clase de mundanalidad, incluso del amor al dinero.
    Los que no conocen a Dios ponen su esperanza en cualquier otra cosa, el estado, los ricos, la lotería, el timo, el robo; da igual con tal de que reciban dinero de otros, por el cual no han trabajado. ¡Pero es horrible pensar que uno puede llamarse cristiano y jugar la lotería!
    Hace años que William MacDonald escribió:
       “¡Usted puede ganar 1.000.000 de pesetas!” Con esta frase y otras similares nos bombardean constantemente tentándonos a participar en alguna clase de apuesta. Seducen a las amas de casa que van de compras al supermercado para que participen en los sorteos más recientes. Se estimula continuamente al hombre de la calle para que envíe su nombre (junto con una suscripción para una revista) y participe en la próxima lotería millonaria. La lotería y juegos como el bingo están a la orden del día con la llamativa promesa de que esta vez seremos los ganadores. También hay otras formas de apuestas más singulares: ruleta, carreras de caballos, de perros, quinielas, etc.
        ¿Qué tiene que decir la Biblia acerca de todo esto? Nada bueno.
        Dice: “las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta” (Pr. 13:11).
        Dice: “Se apresura a ser rico el avaro, y no sabe que le ha de venir pobreza” (Pr. 28:22).
        Dice: “Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato” (Jer. 17:11).
        Aunque los Diez Mandamientos no dicen explícitamente: “No apostarás”, sí declaran: “No codiciarás” (Éx. 20:17), y ¿qué es apostar sino una forma de codicia?
        La práctica de apostar no debe tener lugar entre creyentes ni gozar de buena reputación, especialmente cuando recordamos cómo los soldados romanos echaron suertes para apropiarse de la túnica sin costura del Salvador en la escena de Su crucifixión.
         Consideremos también la pobreza y angustia que traen a sus familias los jugadores crónicos, los crímenes que se cometen para recuperar pérdidas, y las malas compañías asociadas con ello, y veremos que las apuestas no tienen lugar en la vida del cristiano.
        Después de recordarle a Timoteo que el creyente debe 
contentarse con sustento y abrigo, Pablo advirtió que: “los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Ti. 6:9).
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Tampoco vale el prometerle a Dios que si te toca le harás una gran ofrenda. Dios no quiere que le ofrezcas dinero sucio, dinero de chantaje, dinero de otros. El rey David declaró: “no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste” (1 Crónicas 21:24).
    Si los que venden el cupón te preguntan si quieres, no pienses que la suerte llama a tu puerta. Llaman el diablo, el mundo y la carne. Dí que no porque confías en Dios, no en la suerte. No pienses que Dios utilizaría la lotería para bendecirte, pues Él ya ha declarado lo que piensa. “Oh, pero no lo compré. Me lo regalaron” – otra excusa. ¿Dirías esto si te quieren regalar una película pornográfica?  ¡No! Pero la fornicación está en la misma lista de pecados que la avaricia. Así que, dí: “No gracias, soy creyente en el Señor Jesucristo”. Pero si participas en la lotería, y no hables de fe ni de Cristo, porque será una contradicción. Y piensa en cómo afectas para mal la congregación cuando escondes tu avaricia. Dios lo ve y no te puede bendecir. Acán fue avaro y lo escondió de los demás, pero dañó a toda la congregación de Israel (Josue 7).
    En Lucas 16:13-15 leemos del encuentro de Cristo con los avaros.
    “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él. Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación”.

 Carlos Tomás Knott

viernes, 10 de julio de 2015

HUYE DE LA LUJURIA

 
Dios creó al ser humano varón y hembra. El deseo sexual tiene como meta la concepción de hijos, la propagación de la raza humana. Los animales también tienen este deseo reproductivo. Así que el sexo es bueno. Dios lo hizo.
    Pero el hombre está hecho en imagen de Dios; es más que un animal. No tiene que seguir los instintos físicos como los animales, y si lo hace, no tiene disculpa, porque no está hecho en imagen de los animales.
Dios hizo una mujer para un hombre y los unió como una sola carne (Gn. 2:24). Sobre esta bendita unión, la que Dios hace, Jesucristo declaró que no es el deseo de Dios que sea separada excepto por la muerte (Mt. 19:6). Una boda cristiana celebra la santidad y permanencia de esa unión. Toda otra actividad sexual antes o fuera del matrimonio es pecado e inmundicia.
    Pablo advirtió a Timoteo: “Huye de las pasiones juveniles” (2 Ti. 2:22). Una de estas pasiones, pero no la única, es el deseo sexual, que comienza con la pubertad y alcanza su máxima fuerza entre esa edad y la década de los viente años. Pero ese deseo intenso sigue en la vejez, aun entre los que alcanzan ochenta años de edad. Por eso, la admonición bíblica es oportuno a casi cualquier edad: “Huye de las pasiones juveniles”. Pero, ¿qué significa?
    Hablando sólo de la lujuria, del deseo sexual, quiere decir que hagas todo lo posible, todo lo que está en tu poder, para evitar lo que provoca, excita o da lugar a pasiones ilegítimas. Y fuera del matrimonio, todo actividad sexual es ilícita, es pecado. Ya que Pablo lo escribió al joven Timoteo, ¿qué excita las pasiones de un hombre? Oh, pues, la ramera lo sabe muy bien. Ella desea tentar y atraer al hombre, así que se viste provocativamente para inflamar su lujuria. Un diseñador prominente de vestidos dijo que sus ideas para vestidos venían de visitar los lugares de la ciudad donde trabajan las prostitutas.
    Pedro insta a las mujeres a vestirse modestamente (1 P. 3:1-5).Esto significa que mantengan sus cuerpos cubiertos de modo que los hombres vean su rostro y su carácter. Una mujer puede ayudar a los hombres a pensar castamente si se viste con modestia. Haciéndolo les ayudará a los hombres y a ella misma a huir de la lujuria.
    Y los hombres tienen gran parte de la culpa, pues no son víctimas inocentes. Miran donde no deben. Piensan en lo que no deben. Permiten imaginaciones que desagradan a Dios. Se meten en situaciones y en compañía provocativa. José en Egipto salió corriendo, literalmente huyendo de la mujer de Potifar. Pero hay muchos que no huyen como él. Proverbios 7:22 los describe así:  "...se marchó tras ella, como va el buey al degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado". Proveen para los deseos de la carne. Cavilan cómo conseguir lo que quieren. Endulzan sus palabras y se hacen protagonistas de la pasión. Voluntariamente se contaminan. Como Esaú, venden su primogenitura por unos momentos de placer. Así que, nada de inocencia, no nos engañemos.
    Hermanos, está claro que Dios manda al hombre casarse y canalizar ese natural deseo sexual hacia su esposa. Los conyugues deben ser fieles y entregados el uno al otro (véase Pr. 5:15-21). Esto traerá satisfacción y felicidad, tanto para la pareja así como para sus hijos porque tendrán padres fieles y felices. Esto es lo que Dios quiere. ¿Qué quieren el diablo, el mundo y la carne? ¡Lo contrario! Entonces la cuestón es: ¿Con quién andarás, con Dios en santidad, o con el diablo, el mundo y la carne en pecado e inmundicia. ¿Serás sabio o necio? ¡Seamos sabios, sí, huyamos de las pasiones juveniles y vivamos una vida santa para Dios!
 
Donald Norbie, traducido y adaptado de su artículo en la revista “Precious Seed” (“Semilla Preciosa”), noviembre 2010