jueves, 16 de julio de 2026

¿COPA MUNDIAL???

¿Por qué querría alguien que sigue al Señor Jesucristo una "Copa Mundial"? Mejor dicho: una copa mundana, una copa de este mundo. ¡Las Escrituras nos advierten claramente sobre el mundo, sobre lo que es y lo que ofrece!

1 Juan 2.15-17 

15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Un hombre llamado Demas amaba el mundo y abandonó al apóstol Pablo para no servir al Señor (2 Ti. 4.10). Muchos otros discípulos potenciales se han perdido y manchado en el mundo, hechizados por él, absortos en él, buscando la felicidad y la plenitud en él. ¿Eres tú como Demas o como Pablo?

Dios dice que el mundo entero está bajo el maligno, es decir, el diablo (1 Jn. 5.19). ¿Estás de acuerdo?

En Efesios 2.2 se nos informa de que antes de ser salvos, seguíamos la corriente de este mundo, porque éramos manipulados por el diablo.
 

No se trata del planeta, sino de la sociedad. El mundo es un sistema vano, engañoso y peligroso, que se opone a Dios. Como muchas otras cosas, su origen se encuentra en el libro de Génesis.

Caín fue desterrado por Dios tras asesinar a su hermano Abel. La raíz hebrea de "Nod" (heb. nud) significa "vagar". Era una zona "al este del Edén" (Gn. 4.16). El término simboliza una vida egoísta, inútil, enajenada, alejada de la presencia de Dios. 

En su obra clásica, El Progreso del Peregrino, Juan Bunyan utilizó acertadamente "La Feria de Vanidades" para ilustrar el mundo. El mundo intenta alejar a los cristianos de Cristo y se atreve a juzgar a los fieles, pero se resiente cuando es juzgado.

William MacDonald define el mundo (gr. kosmos) como "un sistema organizado y encabezado por el diablo, con el propósito de mantener a la humanidad ocupada y feliz sin Dios". 

Caín fue utilizado por el diablo para poner en marcha ese sistema: una sociedad sin Dios, con industria, arte, música, religión, política, filosofía y muchas otras cosas. El mundo permite la violencia, la autoimportancia, la jactancia y todo tipo de inmoralidad. Ofrece una gran variedad de cosas para apelar a los gustos y mantener a la gente ocupada y feliz sin Dios. El deporte es simplemente una de ellas.

Lo cual nos lleva de vuelta al Mundial, y también a la vanagloria de todas las demás competiciones deportivas, ligas, campeonatos y trofeos.

A pesar de todo el alboroto, en realidad carecen de importancia en el gran esquema de las cosas, pero son tan típicos del mundo y de la sed de diversión del ser humano. El mundo da más importancia a los sentimientos y a las experiencias pasajeras que a la realidad espiritual, y a lo temporal que a lo eterno. Dentro de cien años, ¿quién se acordará de quién ganó un trofeo y qué importará? 

"La tierra y las obras que en ella hay serán quemadas" (2 P. 3.10). Se quemarán porque Dios los desestima. Eso incluye los mundiales.

 ¿No tenemos nada mejor que hacer con nuestro tiempo, nuestro dinero y nuestra energía? En palabras de C. T. Studd:

"Solo una vida, que pronto pasará,
solo lo que se haga por Cristo perdurará". 
 


Me viene a la mente Jeremías 9.23-24.  

“Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”.

Es mejor conocer a Dios que a los "héroes" deportivos del mundo, que no aportan nada duradero a la humanidad y pronto caerán en el olvido. Conocer al Señor y caminar con Él es infinitamente mejor que todo lo que este mundo pueda ofrecer. 

Su misericordia, Su juicio y Su justicia quedan claramente de manifiesto en el Evangelio. 

Misericordia
En Su misericordia, y sin acepción de personas, Dios nos amó a todos cuando éramos Sus enemigos (Ro. 5.6-10) y envió a Su Hijo para salvarnos. Su amor ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo (Ro. 5.5). ¡Sus misericordias son nuevas cada mañana! (Lam. 3.22-23).

 Juicio
Todos estamos condenados por nuestros pecados, sin embargo, ese terrible juicio divino recayó sobre Cristo en la cruz (Is. 53.6). Y el Apocalipsis nos advierte de que se avecina el gran juicio divino sobre este mundo rebelde. Nuestra tarea no es jugar ni entretener, sino proclamar el Evangelio y hacer discípulos. 

Justicia
Ningún ser humano es justo (Ro. 3.10). La justicia es un atributo divino. El Justo, que no conoció pecado, fue hecho pecado por nosotros, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en Él (2 Co. 5.21). "La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia” (Ro. 3.22). No es una justicia por las obras, ni por la elección, sino "por la fe en Jesucristo". ¡El mundo no sabe nada de esto!

La gloria del Señor Jesucristo, la gloria de Su sacrificio redentor y la salvación de los pecadores son eternas. Los trofeos deportivos no son nada, ni siquiera existirán en la eternidad. Sin embargo, durante los siglos venideros cantaremos las alabanzas del Cordero de Dios y celebraremos los triunfos del Crucificado.

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Romanos 12.2



viernes, 1 de mayo de 2026

EL Día de la Madre

El primer domingo de mayo es en España el Día de la Madre, es cierto que los hijos deben honrar a sus madres, pues así lo manda Dios (Éx. 20.12; Mt. 15.4). Pero las Escrituras no asignan un día al año para hacerlo. Los hijos deben honrar a sus madres y a sus padres siempre. Sin embargo, la costumbre de celebrar un “día de la madre” no se menciona en la Biblia, por lo que conviene conocer el origen de esta celebración.

Rea, madre de dioses
 “Las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Posteriormente los romanos llamaron a esta celebración Hilaria cuando la adquirieron de los griegos. Se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se realizaban ofrendas.  Con la llegada del cristianismo se transformaron estas celebraciones para honrar a la Virgen María, la madre de Jesús”.

 

     De ahí que los católicos consideren que mayo es el mes de María, y practiquen una devoción especial a ella como “nuestra madre”. Por ejemplo, el arzobispo de Sevilla escribe: “Con la llegada del mes de mayo iniciamos el mes dedicado a nuestra Madre, la Virgen María Santísima. Este primer domingo además celebramos el Día de la Madre”.1

     Pero la enseñanza apostólica e inspirada en Romanos 12.1-2 nos exhorta a no conformarnos a este siglo (el mundo, sus costumbres y valores), sino a transformarnos, mediante la renovación de nuestra mente. Obviamente esto se realiza mediante la Palabra de Dios.

     Lo que la Biblia tiene que decir sobre las madres es muy importante. Especialmente Proverbios 31.10-31, y otros textos de este libro enseñan cómo tratar a la madre. "No desprecies la dirección de tu madre" (Pr. 1.8). "No dejes la enseñanza de tu madre" (Pr. 6.20). "Cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies" (Pr. 23.22). Efesios 6.1-2 relaciona la obediencia con la honra. Francamente, un ramo de flores, una caja de bombones o una comida especial no compensan la falta de aprecio, respeto y honra que tu madre merece. Puedes regalarle estas cosas, por supuesto, pero que no sea un acto hipócrita de alguien que el resto de los días no la honra.

      Hay madres buenas y malas, pero, como se suele decir, "madre sola hay una", y debemos amarla. Pero más allá del afecto natural, la Biblia habla de honrar a las madres piadosas, las que temen a Dios, confían en Él y no son como las demás mujeres del mundo. Una madre piadosa es un gran tesoro que debemos apreciar todos los días.
 
"Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; lLa mujer que teme a Jehová, ésa será alabada"
Proverbios 31.28-30


1 https://www.archisevilla.org/mes-de-mayo-mes-de-maria-03-05-2026; véase también Catolico.net, o casi cualquier otra web de católicos.


miércoles, 8 de abril de 2026

LA FILOSOFÍA: TRAMPA DE LA SERPIENTE

“Tened cuidado, que nadie estropee vuestra fe con intelectualismo o locuras grandilocuentes. ¡Éstas están fundadas en las ideas que tienen los hombres acerca de la naturaleza del mundo y no toman en cuenta a Cristo!” (Col. 2.8 Nuevo Testamento Parafraseado por Phillips).
 
   

La palabra griega que Phillips traduce como “intelectualismo” es la misma que se traduce como “filosofía”. Básicamente significa amor a la sabiduría (filo, amor, y  sofía, sabiduría), pero más tarde adquirió otro significado, es decir, la búsqueda de la realidad y el propósito de la vida.
    La mayoría de los filósofos se expresan en un lenguaje complicado y grandilocuente. Sus palabras son incomprensibles para la gente normal, y apelan a quienes les gusta emplear su poder intelectual para revestir las especulaciones humanas con palabras difíciles de entender.
    Francamente, las filosofías humanas no sirven de mucho. Phillips se refiere a ellas como “intelectualismo y locuras grandilocuentes”.Se basan en las ideas que los hombres tienen acerca de la naturaleza de las cosas, ya que no hacen caso a Cristo. Se cita al famoso filósofo Bertrand Russell, que al final de su vida dijo: “La filosofía ha demostrado ser un fracaso para mí”.    
    No se puede engañar al cristiano sabio con las locuras grandilocuentes del seudointelectualismo de este mundo. Se niega a inclinarse ante el altar de la sabiduría humana. Por el contrario, sabe muy bien que todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento se encuentran en Cristo. Por eso, somete todas las filosofías humanas a prueba mediante la Palabra de Dios y, como resultado, las rechaza, ya que se oponen a las Escrituras.
    El problema fundamental del filósofo es que no acepta la revelación divina, la Palabra de Dios, sino intenta deducir la verdad por medio del raciocinio. Romanos 1 describe la mente humana, que desde la caída en el pecado su corazón es necio y entenebrecido (v. 21). Profesando ser sabios, se hicieron necios (v. 22). No aprueban tener en cuenta a Dios, y por eso su mente es reprobada (v. 28). Está perdido y desorientado, y rechaza la brújula y el mapa de la Palabra de Dios. El predicador J. Vernon McGhee dijo que el filósofo es como un hombre ciego, en un cuarto oscuro, que busca un gato negro que no existe. Escuchar a tales personas es perder el tiempo. Acerca de todos los tales Jesucristo dice: “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mt. 15.14).
    No cambia de parecer cuando los filósofos salen en primera plana con algún nuevo ataque contra la fe cristiana. Es lo suficientemente maduro como para darse cuenta de que no puede esperar nada mejor de ellos. 
    No se siente inferior por no poder conversar con los filósofos utilizando palabras con muchas sílabas o por no poder seguirles en sus razonamientos complicados. Desconfía de su incapacidad para dar a conocer su mensaje con sencillez y se regocija de que el Evangelio pueda entenderlo cualquier hombre, por ignorante que sea.
    En los filósofos el creyente detecta la trampa de la serpiente: “... seréis como Dios” (Gn.  3.5). El ser humano es tentado a exaltar su mente y sus poderes intelectuales por encima de la mente de Dios. Pero el cristiano sabio rechaza la vieja mentira del diablo. Derriba argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios (2  Co. 10.5).