UN SEGUNDO DESPUÉS...
Probablemente nadie en España olvidará los sucesos trágicos en Madrid el 11 de marzo del año 2004, perpetrados por musulmanes, no por judíos. Los judíos nunca han hecho mal a España, sin embargo, España ha hecho mucho mal a los judíos. Desde el año 711, los musulmanes han hecho muchísimo mal a España, y los ataques terroristas del 11 de marzo simplemente son muestras contemporáneos de la militancia del Islam. (el 13 de noviembre del 2015 los musulmanes mataron cruelmente a 130 personas en París -- ¡más de los mismo!)
En España, muchos saben exactamente dónde estaban cuando oyeron por primera vez la asombra noticia. Recuerdan que estaban en el trabajo, en casa mirando la tele, o viajando en coche o autobús.
Muchos de nosotros escuchábamos la radio o mirábamos las imágenes con horror e incredulidad. ¿Realmente estaban sucediendo estas cosas? Pero, ¡sí, sucedieron! Me impactó el pensamiento de que tantas personas como tú y yo estaban vivas y sanas en un momento, y en el siguiente momento estaban en la eternidad. ¡No sabían que en un segundo de tiempo se les iba a quitar la vida y que serían lanzadas a la eternidad en una momento de violencia inimaginable!
De alguna manera vamos por la vida sabiendo que no durará para siempre, pero pensamos que el fin está todavía lejano. Pensamos que tenemos bastante tiempo, cuando en realidad solo hay un latido de corazón o una respiración entre nosotros y la muerte. ¿Has pensado en dónde irás cuando mueras? ¿Te has preguntado dónde estarás cuando los vivos estén observando tu funeral? ¿Dónde estarás tú un segundo después de la muerte?
Muchos piensan que irán al cielo porque han sido religiosos o sinceros, o porque han tratado de ser buenos, pero un segundo después de la muerte descubrirán que estaban equivocados. Muchos esperan ir al cielo y les gustaría ir allí, por supuesto, pero ellos también estarán tristemente sorprendidos un segundo después de la muerte. Otros dicen que el cielo no existe, que es un cuento inventado por religiosos, pero el cuento es que no hay cielo, y ha sido inventado por los que quieren vivir como les dé la gana sin tener que dar cuenta a nadie. Pero todos estos se equivocan, ¡y lo peor es que entonces será demasiado tarde!
Amigo, ¿es posible que nunca hayas abierto la Biblia para ver con toda certeza lo que Dios dice acerca de a dónde irás cuando termine tu vida terrenal? ¿Por qué no abrirla ahora y ver con tus propios ojos lo que tiene que decir, mientras haya tiempo? Quizá no sabes dónde comenzar, ya que la Biblia es un libro grande. Sugerimos que comiences a leer en los Evangelios (S. Mateo, S. Marcos, S. Lucas y S. Juan), porque cuentan de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Lee la Biblia y busca en ella las respuestas a estas preguntas: ¿Por qué vino Jesucristo al mundo?” y “¿Cómo podemos ser salvos de nuestros pecados?” Mejor comenzar lo antes posible, porque no sabes cuándo te tocará morir, y hoy por hoy no estás preparado.
A continuación citamos algunos versículos para ayudarte a comenzar. Por favor, leelos con cuidado y toma el tiempo para pensar en ellos.
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (S. Mateo 7:13-14).
“¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (S. Marcos 8:36-37).
“También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré?...Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?” (S. Lucas 12:16-20).
“...el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (S. Lucas 19:10).
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (S. Juan. 3:16).
“Jesús le dijo: yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (S. Juan 14:6).



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