martes, 12 de julio de 2016

PSICOHEREJÍA, JUNG Y LA IGLESIA


Martin y Deidre Bobgan

PSICOHEREJÍA

El legado de C. G. Jung a la Iglesia

Traducción del inglés:
Santiago Escuain

La abrumadora mayoría de cristianos probablemente nunca habrán oído hablar de C. G. Jung, pero su influencia en la iglesia es enorme y afecta a los sermones, libros y actividades, como en el prolífico empleo del Indicador de Tipo Myers-Briggs (MBTI) por parte de los seminarios y organizaciones misioneras. Un actual y popular ejemplo del legado de Jung se puede ver en el libro de Robert Hicks The Masculine Journey [El viaje masculino], que fue dado a cada uno de los 50.000 hombres asistentes a la conferencia de 1993 de los Promise Keepers. Los cristianos necesitan aprender lo suficiente acerca de Jung y sus enseñanzas para quedar advertidos y prevenidos.
El legado de Jung a la «psicología cristiana» es a la vez directo e indirecto. Algunos profesantes cristianos, influidos por las enseñanzas de Jung, integran aspectos de la teoría jungiana en su propia práctica de la psicoterapia. Puede que incorporen sus conceptos acerca de los tipos de personalidad, del inconsciente personal, del análisis de los sueños y de varios arquetipos en su propio intento de comprender y aconsejar a sus clientes. Otros cristianos han sido influidos más indirectamente al implicarse en sanidad interior, en el seguimiento de programas de doce pasos, o al haber asumido el Indicador de Tipo Myers-Briggs, que está basado en los tipos de personalidad de Jung y que incorpora sus teorías de introversión y extroversión.

Jung y Freud
El legado de Jung no ha sido positivo para el cristianismo. Desde su principio, la psicoterapia ha minado las doctrinas del cristianismo. Las actitudes de Sigmund Freud hacia el cristianismo eran evidentemente hostiles, porque creía que las doctrinas religiosas son todas ilusorias, y designó a toda religión como «la neurosis obsesiva universal de la humanidad».1 Su seguidor durante un tiempo y colega Carl Jung, por otra parte, puede no ser tan evidente en su desdén del cristianismo. Sin embargo, sus teorías han disminuido desdeñosamente las doctrinas cristianas al situarlas al mismo nivel que las de todas las religiones.
Aunque Jung no llamó a la religión una «neurosis obsesiva universal», sí que consideró a todas las religiones, incluyendo el cristianismo, mitologías colectivas no reales en esencia, pero ejerciendo un efecto verdadero sobre la personalidad humana. El doctor Szasz describe la diferencia entre las teorías psicoanalíticas de los dos hombres de esta manera: «Así, en opinión de Jung las religiones son apoyos espirituales indispensables, mientras que en la de Freud son muletas ilusorias.»2 En tanto que Freud argumentaba que las religiones son engañosas y por lo tanto malas, Jung mantenía que todas las religiones son cosa imaginaria pero buena. Ambas posturas son anticristianas: la una niega el cristianismo, y la otra lo mitologiza.
Tras haber leído La interpretación de los sueños de Freud, Jung contactó con Freud y se estableció una amistad de mutua admiración que persistió alrededor de ocho años. Aunque Jung sirvió durante cuatro años como primer presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional, la rotura entre Jung y Freud fue total. Jung divergía de Freud en varios puntos, en particular acerca de la teoría de Freud acerca del sexo. Además, Jung había ido desarrollando su propia teoría y metodología, conocida como psicología analítica.

El inconsciente colectivo
Jung enseñaba que la psique se compone de varios sistemas, incluyendo el inconsciente personal con sus complejos y un inconsciente colectivo con sus arquetipos. La teoría de Jung de un inconsciente personal es muy similar a la creación freudiana de una región que contiene las experiencias reprimidas, olvidadas o ignoradas. Sin embargo, Jung consideraba el inconsciente personal como un «una capa más o menos superficial del inconsciente.» Dentro del inconsciente personal se encuentran lo que él denominó «complejos con tonos de sentimientos». Dijo que «constituyen la faceta personal y privada de la vida psíquica».3 Se trata de los sentimientos y de las percepciones que se organizan alrededor de personas significativas o acontecimientos relevantes en la vida de la persona.
Jung creía que había una capa más profunda y más significativa del inconsciente, que él designó como el inconsciente colectivo, y que identificaba como arquetipos, que consideraba como innatos, inconscientes y generalmente universales. El inconsciente colectivo de Jung ha sido descrito como un «almacen de trazas de memorias latentes heredadas del pasado atávico del hombre, un pasado que incluye no sólo la historia racial del hombre como especie separada, sino también sus antepasados prehumanos o animales».4 Por tanto, la teoría de Jung incorpora la teoría de la evolución de Darwin así como la antigua mitología. Jung enseñó que este inconsciente colectivo es compartido por todas las personas, y que por tanto es universal. Sin embargo, por cuanto es inconsciente, no todas las personas son capaces de acceder al mismo. Jung contemplaba el inconsciente colectivo como la estructura fundamental de la personalidad, sobre las que se edifican el inconsciente personal y el ego. Debido a que creía que los fundamentos de la personalidad son ancestrales y universales, estudió las religiones, la mitología, los rituales, los símbolos, los sueños y las visiones. Dice él:
Todas las enseñanzas esotéricas tratan de aprehender los acontecimientos invisibles en la psique, y todas demandan una autoridad suprema para sí mismas. Lo que es cierto del folklore primitivo es cierto incluso en mayor grado de las religiones de influencia mundial. Contienen un conocimiento revelado que fue originalmente oculto, y exponen en gloriosas imágenes los secretos del alma.5

El concepto que tenía Jung del cristianismo
Sin embargo, debido a que Jung dejó lugar para la religión, muchos cristianos se sintieron más cómodos con sus ideas. Por esto es importante considerar las actitudes de Jung hacia el cristianismo. El padre de Carl Jung fue un ministro protestante, y Jung experimentó aspectos de la fe cristiana mientras fue creciendo. Escribió lo siguiente acerca de su temprana experiencia con la Santa Comunión, que parece estar relacionada con sus ideas posteriores acerca de que las religiones son sólo mitos:
Lentamente llegué a comprender que esta comunión había sido una experiencia fatal para mí. Había resultado hueca; más aún, resultó ser una pérdida total. Sabía que nunca podría volver a participar en esta ceremonia. «Bueno, esto no es religión en absoluto», pensé: «Es la ausencia de Dios; la iglesia es un lugar al que no debería ir. Ahí no hay vida, sino muerte.»6
En base de aquel significativo incidente, Jung pudo haber procedido a negar todas las religiones; pero no lo hizo. En lugar de ello, vio evidentemente que la religión era algo muy significativo para muchas personas y que las religiones podían ser útiles como mitos. Su decisión de considerar todas las religiones como mitos fue posteriormente influída por su perspectiva del psicoanálisis. Según Viktor von Weizsaecker, «C. G. Jung fue el primero en comprender que el psicoanálisis pertenecía a la esfera de la religión».7 Que las teorías de Jung constituyen una religión se puede ver en su consideración de Dios como el inconsciente colectivo, y por ello presente en el inconsciente de cada persona. Para él, las religiones revelaban aspectos del inconsciente y podían así acceder a la psique de la persona. También empleó los sueños como vías de entrada a la psique para la propia comprensión y autoexploración. La religión era sólo un instrumento para acceder al yo y si una persona quería emplear para ello símbolos cristianos, pues ya le estaba bien.

El espíritu guía de Jung
Debido a que Jung transformó el psicoanálisis en un tipo de religión, es también considerado como psicólogo transpersonal así como teórico del psicoanálisis. Se implicó profundamente en ocultismo, practicó la necromancia y tuvo contacto diario con espíritus descarnados, a los que designó como arquetipos. Mucho de lo que escribió fue inspirado por estas entidades. Jung tenía su propio espíritu familiar al que llamaba Filemón. Al principio pensaba que Filemón era parte de su propia psique, pero más adelante descubrió que Filemón era más que una expresión de su propio ser interior. Jung dice:
Filemón y otras figuras de mis fantasías me dieron a saber el conocimiento crucial de que hay cosas en la psique que yo no produzco, sino que se producen a sí mismas y tienen su propia vida. Filemón representaba una fuerza que no era yo mismo. En mis fantasías tuve conversaciones con él, y él dijo cosas que yo no había pensado de manera consciente. Porque observé con claridad que era él quien hablaba, y no yo. ... Psicológicamente, Filemón representaba un conocimiento superior. Para mí era una figura misteriosa. En ocasiones me parecía muy real, como si fuera una personalidad viviente. Paseaba con él jardín arriba y abajo, y fue para mí lo que los indios llaman un guru.8
Se puede comprender por qué Jung es tan popular entre los seguidores de la Nueva Era.


La meta de Jung para el psicoanálisis era que llegase a ser una religión integral.


La influencia de Jung sobre AA
Jung también abrió el camino para el desarrollo de Alcohólicos Anónimos. El cofundador Bill Wilson escribió lo siguiente en una carta a Jung en 1961:
Esta carta de inmenso agradecimiento ha estado pendiente durante mucho tiempo. ... Aunque seguramente habrá oído acerca de nosotros [AA], dudo que usted sea consciente de que una cierta conversación que tuvo una vez con uno de sus pacientes, un tal señor Roland H., en la década de los treinta, tuvo un papel crucial en la constitución de nuestra agrupación.9
Wilson prosiguió la carta recordando a Jung de lo que le había «contado abiertamente [a Roland H.] de su situación desesperada», que estaba más allá de la ayuda que le pudiera ofrecer la medicina o la psiquiatría. Wilson escribió: «Esta declaración sincera y humilde de su parte fue indudablemente la primera piedra fundamental sobre la que nuestra agrupación ha sido entonces edificada.» Cuando Roland H. preguntó a Jung si había alguna esperanza para él, Jung «le dijo que podría haberla, siempre que pudiera pasar por una experiencia espiritual o religiosa: en resumen, una conversión genuina.» Wilson proseguía en su carta: «Usted le recomendó que se situase en una atmósfera religiosa y que tuviera esperanza.»10 Por lo que respecta a Jung, no había necesidad de doctrina ni contenido de fe, sino sólo una experiencia.


Los cristianos se implican en la religión de Jung cuando integran sus conceptos acerca del hombre y de la deidad al asimilar sus teorías, terapias y conceptos.


Es importante observar que Jung no podía referirse a la conversión al cristianismo, porque por lo que respecta a Jung toda religión es simplemente mito una manera simbólica de interpretar la vida de la psique. Para Jung, la conversión significaba sencillamente una dramática experiencia total que alteraría profundamente la perspectiva de la persona acerca de la vida. Jung mismo había rechazado abiertamente el cristianismo y se había lanzado a la idolatría. Reemplazó a Dios por una miríada de arquetipos mitológicos.
La respuesta de Jung a la carta de Wilson incluía la siguiente afirmación acerca de Roland H.:
Su deseo por el alcohol era el equivalente, a un nivel bajo, de la sed espiritual de nuestro ser por la plenitud; expresándolo en lenguaje medieval: la unión con Dios.11
En su carta Jung menciona que en latín se emplea la misma palabra para alcohol que para «la más elevada experiencia religiosa». También en inglés, lo mismo que en castellano, se hace referencia al alcohol como espíritu. Pero conocimiento la teología de Jung y sus intimidades con un espíritu familiar, se debe llegar a la conclusión de que el espíritu al que se refiere él no es el Espíritu Santo, y que el dios al que se refiere no es el Dios de la Biblia, sino un espíritu fraudulento que se presenta como ángel de luz y que lleva a muchos a destrucción.

La blasfemia de Jung
El neopaganismo de Jung y su deseo de reemplazar el cristianismo con su propio concepto de psicoanálisis se puede ver en una carta que escribió a Freud:
Me imagino una tarea mucho más delicada y integradora para [el psicoanálisis] que la alianza con una fraternidad ética. Creo que debemos darle tiempo para que se infiltre en personas de muchas procedencias, que avive entre los intelectuales un sentimiento hacia los símbolos y los mitos, para que muy gentilmente transforme a Cristo de vuelta al hechicero dios del vino, que era, y de esta manera absorber aquellas fuerzas extáticas instintivas en el cristianismo para el propósito único de hacer del culto y del mito sagrado lo que habían sido antes: una fiesta borracha de gozo donde el hombre recuperaba el carácter y la santidad de un animal.12
De esta manera, la meta de Jung para el psicoanálisis debía ser una religión global superior al cristianismo, reduciendo la verdad del cristianismo a mito y transformando a Cristo en un «hechicero dios del vino.» La respuesta de Dios a tal blafemia se puede ver en el Salmo 2:
¿Por qué se amotinan las gentes,
Y los pueblos piensan cosas vanas?
Se levantarán los reyes de la tierra,
Y los príncipes consultarán unidos
Contra Jehová y contra su ungido,
diciendo:
Rompamos sus ligaduras,
Y echemos de nosotros sus cuerdas.
El que mora en los cielos se reirá;
El Señor se burlará de ellos.
Luego hablará a ellos en su furor,
Y los turbará con su ira.
Los cristianos se implican en la religión de Jung cuando integran sus conceptos acerca del hombre y de la deidad al asimilar sus teorías, terapias y conceptos que se han filtrado a través de otras psicoterapias, a través de programas de doce pasos, a través de la curación interior, a través del análisis de los sueños, y a través de los tipos y pruebas de personalidad.

Fuente: Pyschoheresy Awareness Newsletter, Volumen 4, número 4, Julio/Agosto 1996 - Con permiso de PsychoHeresy Awareness Ministries - 4137 Primavera Road - Santa Barbara, CA 93110

Puede consultar el artículo original en: http://www.pamweb.org/jungleg.html
O visite la página web de PsychoHeresy Awareness Ministries para consultar toda su documentación en inglés:


NOTAS

1. Sigmund Freud. The Future of an Illusion [El futuro de una ilusión], trad. al inglés y editado por James Strachey. New York: W. W. Norton and Company, Inc., 1961, p. 43. Vuelve al texto
2. Thomas Szasz. The Myth of Psychotherapy, Garden City: Doubleday/Anchor Press, 1978, p. 173. Vuelve al texto
3. C. G. Jung. The Archetypes and the Collective Unconscious, 2(a) Ed., trad. al inglés por R. F. C. Hull. Princeton: Princeton University Press, 1969, p. 4. Vuelve al texto
4. Calvin S. Hall y Gardner Lindzey. Theories of Personality. New York: John Wiley & Sons, Inc., 1957, p. 80. Vuelve al texto
5. Jung, The Archetypes and the Collective Unconscious, op. cit., p. 7. Vuelve al texto
6. C. G. Jung. Memories, Dreams, Reflections, ed. por Aniela Jaffe, tradu. por Richard y Clara Winston. New York: Pantheon, 1963, p. 55. Vuelve al texto
7. Viktor von Weizsaecker, «Reminiscences of Freud and Jung.» Freud and the Twentieth Century, B. Nelson, ed. New York: Meridian, 1957, p. 72. Vuelve al texto
8. Jung, Memories, Dreams, Reflections, op. cit., p. 183. Vuelve al texto
9. «Spiritus contra Spiritum: The Bill Wilson/C. G. Jung Letters: The Roots of the Society of Alcoholic Anonymous.» Parabola, Vol. XII, N(o) 2, mayo 1987, pág. 68. Vuelve al texto
10. Ibid., p. 69. Vuelve al texto
11. Ibid., p. 71. Vuelve al texto
12. C. G. Jung citado por Richard Noll. The Jung Cult. Princeton University Press, 1994, p. 188. Vuelve al texto
 
Este y otros artículos de gran interés y ayuda se hallan en la web de SEDIN:
www.sedin.org  
 

martes, 28 de junio de 2016

UNA GENERACIÓN EDUCADA POR LA PSICOLOGIA



      Cuando Dave Hunt y yo escribimos hace más de 25 años el libro titulado La Seducción del Cristianismo y la iglesia evangélica conservadora estuvo muy satisfecha al saber que estábamos enfocando algunos de las enseñanzas y prácticas erróneas de las iglesias Carismáticas y Pentecostales, especialmente aquellas que promovían la errada doctrina de la prosperidad y la sanidad. Pero tal entusiasmo duró poco cuando muchos lectores leyeron los capítulos 12 y 13 del tal libro.  ¿Y por qué esa reacción?  Porque esos capítulos estaban dirigidos a los problemas de consejería psicológica en la iglesia  y por su influencia negativa anti-bíblica dentro del cristianismo.
      Eso fue hace más de25 años y uno  esperaba que el cuerpo de Cristo se hubiera dado cuenta de la preponderancia  de estudios hechos por algunos psicólogos quienes demostraban que no solamente la psicoterapia no tiene uso alguno sino que también es dañina en muchas situaciones.  Muy pocos, sin embargo, se han dado cuenta.  Como resultado la psicoterapia ha sido aceptada por un gran número de evangélicos en la actualidad, que ponen en duda que alguien se esté dando cuenta de los peligros que esta doctrina trae.
      Uno se puede preguntar: ¿Cómo es posible que la iglesia evangélica se haya deslizado hacia tal falta de discernimiento? La razón fundamental es sorprendentemente simple: la mayoría de los llamados cristianos, inclusive aquellos quienes aseguran que la Biblia es su autoridad en todos los asuntos de la vida, "dicen" solamente estar de acuerdo con la suficiencia de la Palabra de Dios. En otras palabras, ellos contradicen su supuesta creencia en la autoridad bíblica cuando van a otras fuentes para resolver sus problemas de la vida, especialmente cuando acuden a los llamados "expertos" y particularmente a los psicólogos. Esta es una equivocación trágica, ya que la Palabra de Dios es suficiente: "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia" (2 Pedro 1:3).
      La Palabra de Dios es el "Manual del Fabricante," con instrucciones para la humanidad en lo que respecta a los asuntos morales de la vida y a todo lo que está relacionado con el pecado, ya sea cómo evitarlo o cómo arrepentirse después de haberlo cometido. La psicología clínica no puede confrontar, o no sabe cómo tratar  el pecado, aunque sabemos que la mayoría de los problemas por lo cual la gente acude a los psicólogos es debido al pecado. El resultado de buscar ayuda psicoterapéutica es siempre destructiva para la fe del creyente por razones que deben ser obvias.
La consejería psicológica es un programa de reemplazo anti-bíblico al "Manual del Fabricante".  Su doctrina básica está en "sí mismo", en la "autoestima", la cual es declarada innatamente buena y es la clave para solucionar todos los problemas de la vida. Por lo tanto, sus cimientos están arraigados en total oposición a las Escrituras, las cuales declaran que el "sí mismo", el hombre en sí, es innatamente pecador (Jeremías 17:9).  La Biblia declara que, “el corazón del hombre es engañoso por sobre todas las cosas y desesperadamente perverso” y por lo tanto el "yo" o el "sí mismo", también conocido como el corazón del hombre, es el problema, en vez de ser la solución.  De la misma manera que el leopardo no puede cambiar sus manchas, no existe nada dentro del hombre mismo que pueda cambiar su naturaleza pecaminosa.  Nada en las teorías o prácticas de la psicoterapia puede cambiar esa realidad. Entonces uno se pregunta ¿porqué los psicólogos, estando al tanto de la maldad horrible que vemos  en el mundo diariamente, todavía se aferran a una premisa que una simple observación muestra el error tan obvio?  Lo hacen porque no tienen otra alternativa.  Sin Dios lo único que queda es el "sí mismo” el "yo". Y es así que se continúa entreteniendo la ilusión que es basada en la bondad innata del hombre y que es creída por gente que se ha alejado de Dios y se ha desvariado hacia el "divinizado yo".
      Las buenas noticias es que Dios conoce el problema que acosa a la humanidad y Él ha dado la solución a través de Su Hijo, una solución que cambiará el corazón de cada ser humano que se acerque a Él y acepte Su oferta. El pago completo de Cristo por los pecados de la humanidad, no solamente hace aquellos quienes reciben Su pago nuevas criaturas en Cristo (2 Corintios 5:17), sino que también son sellados con el Espíritu Santo de Dios, el único Consejero y Consolador de todos los creyentes. Además, el Espíritu Santo  es el que habilita a los creyentes nacidos de nuevo para que puedan entender el "Manual del Fabricante" y poder vivir Sus instrucciones (Juan 14:26; Zacarías 4:6). Eso es lo que la Biblia declara, entonces ¿por qué aquellos quienes profesan creer en la Biblia rechazan sus maravillosos preceptos? Jesús anunció que Él vino para que aquellos que creyeran en Él "tengan vida y para que la tengan en abundancia"(Juan 10:10).
      Entonces ¿por qué los creyentes buscan ayuda en otras partes?  Una de las razones principales es simple y por lo tanto, puede corregirse. Si el creyente no está leyendo su Biblia y está dependiendo de otras fuentes de información para entender la Biblia, entonces, él tendrá solamente una vaga interpretación del contenido de las Escrituras y la mayor parte de su manera de pensar  estará distorsionada o  en un engaño. Esto contribuye a tener muy poca confianza en la Palabra de Dios. Esta persona será incapaz de reconocer lo que es bíblico y lo que no es. Pero aún así, siempre hay remedio.
      El discernimiento bíblico no depende en ser erudito en la materia o en conocer el idioma hebreo o el idioma griego o el haber estudiado en un seminario o el tener un diploma en apología de una universidad bíblica. Desde luego que no. Todo lo que se requiere es la lectura disciplinada del creyente (¡ésto debe ser a diario!) de la Palabra de Dios, seguida por el deseo de aplicar lo que uno ha leído en su vida diaria. ¿Cómo puede un creyente reconocer la verdad y el error si no es disciplinado en leer y hacer lo que las Escrituras enseñan? El discernimiento bíblico es básicamente el comparar lo que es promovido y enseñado en el mundo secular o en la iglesia con lo que la Biblia enseña. Una persona no puede hacer tal evaluación si tiene dudas acerca del contenido bíblico.  Lo que se necesita es hacer lo que los judíos en la sinagoga de la ciudad griega de Berea hicieron y fueron elogiados: "escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así" (para ver si era verdad lo que se les anunciaba) (Hechos 17:10-11).  Si esos judíos fueron elogiados por obrar de tal manera, cuánto más importante es para los creyentes de hoy en día para que seguir tal ejemplo.
      Tristemente, debido a mi propia observación durante las tres últimas décadas, la iglesia evangélica ha sucumbido a casi todas las artimañas seductivas que el Adversario ha propagado, y todo esto envuelve una gran estrategia del enemigo la cual es: el destruir la efectividad de la Palabra de Dios en la iglesia, y en el mundo.
      Ese programa tan seductivo empezó en el huerto de Edén: "Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Génesis 2:16-17).  Satanás entonces negó el mandato de Dios cuando le dijo a Eva: "No moriréis" (Génesis 3:4).
      Es importante notar que sembrar duda y continuar con la negación de la verdad de la Palabra de Dios ha sido la táctica del Adversario desde el principio en su misión de destruir la humanidad. Su principal estrategia está en debilitar las Escrituras hasta el punto en que el creyente se aparte de la Palabra de Dios, ya sea por apatía, pereza, intimidación, interés propio, fuentes externas, engaño, etc. Y la consecuencia de todo esto es que la habilidad del creyente para discernir ha sido deteriorada. Sin discernimiento bíblico, un creyente es vulnerable a cualquier decepción o engaño de parte de Satanás, lo cual nos lleva a la táctica más fraudulenta del Adversario, la cual es la "psicología Cristiana" dentro de la iglesia evangélica.
      Todo empezó, como muchas seducciones lo hacen, en pequeñas doses e influencias, todas ellas muy sutiles y casi imperceptibles, al mismo tiempo que parecen tener sentido. A mediados del siglo XX, psicólogos como Eric Fromm empezaron a escribir acerca del amor y en particular acerca del valor en el amor  a sí mismo.  Abraham Maslow, en la década de los años 40, incluyó la auto-estima como algo muy importante en su "jerarquía de necesidades”. Los Evangélicos lo notaron. Norman Vincent Peale y el psiquiatra Smiley Blanton, establecieron la "Fundación Americana de Religión y de Psiquiatría" al comienzo de la década de los años 50. La "Asociación Cristiana para Estudios Psicológicos" se estableció también al mismo tiempo. Y también en ese entonces la "Asociación Americana de Psiquiatría" empezó a hacer presentaciones al mismo tiempo que servían almuerzos en diferentes partes de los Estados Unidos, en los cuales psiquiatras sugerían a la comunidad religiosa que si trabajaban juntos podrían suplir las necesidades de las multitudes y lo cual sería algo ideal según ellos.  Mientras que esta relación empezó a crecer, se les insinuó a los pastores, que ellos no estaban equipados para poder resolver los numerosos problemas de las congregaciones del tiempo moderno.  Muchos pastores cayeron en tal idea errónea y volvieron a asistir a las universidades, ésta vez para adquirir diplomas en psicología.
      Lo que empezó como una gota se transformó en un torrente desde la década de los años 70 hasta los años 80. El psicólogo secular James Dobson publicó su libro titulado "Cómo crear la auto-estima en su niño: Esconderse o Buscar”.  Robert Schuller publicó su libro titulado: La Auto-Estima: La nueva Reforma, y fue enviado a 250.000 pastores completamente gratis.  Hacia los fines de la década de los 80, la "Asociación Americana de Consejeros Cristianos”, la cual es una organización que apoya contundentemente la integración de la psicología y la Biblia, hizo su comienzo.  Hoy en día consiste en casi 50.000 miembros y continúa creciendo.  La lista de los líderes que han dado charlas en esta organización son figuras muy conocidas en la comunidad evangélica.  Una caracterización del medio oriente sería decir que "el camello ha puesto su nariz dentro de la carpa”.  No es sorpresa entonces que a medida que los años han transcurrido tal camello está ahora muy cómodo en la carpa. Esa "bestia”, sin embargo, ha desplazado a Dios y a Su verdad y está causando mucha destrucción dentro del cuerpo de Cristo.
      A no ser que se produzca un dramático reconocimiento de la naturaleza anti bíblica de la consejería psicológica y de sus aliados "espiritualizados" (sanidad interior, asesoría psicológica, etc.) lo peor está todavía por venir. ¿Por qué decimos eso?  Bueno, tiene que ver con la nueva generación de evangélicos.  Muchos están al tanto que la evolución es una ciencia falsa, la cual en realidad es una seudociencia, y afirmamos esto gracias a las enseñanzas e influencia de organizaciones como "El Instituto por Creación e Investigación", "Respuestas en Génesis” y también a individuos como Carl Kerby, Jobe Martin y muchos otros.  Sin embargo, la consejería psicológica es también una seudociencia (lo cual se ha documentado en publicaciones anteriores). ¿Podría uno nombrar algún ministerio equivalente en influencia a las dos últimas organizaciones que acabamos de nombrar y que señala o indica la falsedad de la psicoterapia? Puede que existan algunas pero esas son pequeñas voces o aullidos clamando en el desierto.
      Ahora, aquí vienen las malas noticias. La juventud evangélica de hoy en día está siendo guiada por los líderes de la supuesta Psicología Cristiana y también por la codicia de universidades Cristianas que ciegamente están participando en las artimañas del Anticristo. Es suficientemente trágico que la nueva generación sea bíblicamente ignorante, ya que aunque sabiendo cómo leer y teniendo a su disposición muchas biblias no las leen, sino que también añadimos  a esta grave condición el hecho que ahora está siendo llevada hacia la psicología.  Una encuesta realizada por la prestigiosa publicación llamada el "Princeton Review" nota que la psicología fue una de las ramas más populares entre estudiantes  universitarios.  Es muy probable que el porcentaje sea aún más alto entre los estudiantes universitarios "cristianos" por la creencia en el mito de que la psicología es un camino científico para ayudar a las personas y que trabajos abundan para los estudiantes, como consejeros en las iglesias evangélicas. Pero también existe otro estímulo o aliciente para que estos estudiantes sigan carreras en el campo de la psicología.
      El Dr. James Dobson era uno de los personajes evangélicos que  influyó grandemente a nuestra juventud hacia la rama de la psicología. Él escribió: "La Psicología Cristiana es una profesión honorable para un joven creyente, con tal que su fe sea suficientemente fuerte para resistir los conceptos humanistas al cual el estudiante va a estar expuesto”. El Dr. Dobson estaba totalmente errado es éste consejo dirigido a los jóvenes creyentes. En primer lugar, "La Psicología Cristiana" es un término engañoso. No existe ninguna psicología cristiana que sea diferente de la psicología que no es cristiana. Tampoco existe una teoría que sea aceptable, o un método de investigación, o un metodología que sea exclusivamente cristiana en la llamada "Psicología Cristiana". Como hemos notado, no hay muchos jóvenes en la actualidad cuya fe sea lo suficientemente fuerte y cuyo discermiento sea también suficientemente alto para poder resistir el ataque de los conceptos a los que se verá expuesto. Y finalmente, no es solamente el hecho de ser capaz de resistir los conceptos humanistas de la psicoterapia.  No, todo el campo de la consejería psicológica está arraigada en el concepto humanista de "sí mismo"  o de la "auto-estima”.
      Es también raro que una institución académica cristiana rechace la psicología por razones bíblicas (aunque existen algunas). Algunas de éstas instituciones ofrecen consejera psicológica por la misma razón que enseñan evolución en su supuesto departamento científico. Estas instituciones aceptan estas falsas ideas y conceptos  por fe solamente, sin ninguna clase de  investigación.  Pero también existe el factor del "lucro sucio”. Es una proposición económica: los estudiantes mantienen la escuela a flote financieramente. Si la escuela no ofrece psicología, "la segunda rama más popular," los estudiantes se irán a otra institución; y si se van a otra institución la escuela puede hundirse económicamente.
      Todo esto nos lleva a darnos cuenta que la nueva generación de evangélicos han sido sometidos a un lavados de cerebr,o en lo que respecta a los supuestos beneficios por la psicología y  también han sido condicionados en contra de la creencia en la suficiencia de la Palabra de Dios. Podemos añadir que la mayoría de las iglesias apoyan el método psicológico de confrontar los problemas de la vida, lo cual nos hace concluir que habrá muy pocas advertencias en lo que se respecta al desastre espiritual que se avecina.
      ¿Existe alguna esperanza para poder evitar este trágico resultado? Sí...pero el término "esperanza" puede sonar un poco optimista. Pero aún así tenemos un remedio potencial y un estímulo que podemos encontrar en el libro de Nehemías. Cuando regresó a Jerusalén desde Babilonia, Nehemías fue confrontado con eventos que lo pusieron furioso: los líderes Judíos habían dado a Tobías, quien era el sirviente del malvado Sanbalat y enemigo de Israel, "una cámara en los atrios de la casa de Dios" (Nehemías 13:7). La respuesta de Nehemías, como siervo del Señor, como alguien inspirado por el Espíritu Santo, como un centinela que supervisó la construcción de la pared de protección que rodeaba la ciudad de Jerusalén, fue inspirada y ordenada por Dios mismo cuando dijo: "Y me dolió en gran manera; y arrojé todos los muebles de la casa de Tobías fuera de la cámara" (Nehemías 13:8). 
      A no ser que hoy en día, hombres y siervos del Señor, pastores del rebaño de Dios, aquellos a quienes Dios ha privilegiado en posiciones de liderazgo, se inspiren en el ejemplo de Nehemías y hagan lo mismo con esa "cosa psicológica" que existe en nuestras iglesias, ellos están involuntariamente contribuyendo a la apostasía de los últimos días (2 Timoteo 3:1-2). Y al no advertir a esta y a la siguiente generación del peligro inminente que se avecina, la "sangre" de estas generaciones, o la destrucción espiritual que vendrá como resultado, caerá sobre aquellos quienes tendrán que rendir cuentas, aquellos quienes pudieron haber hecho algo pero no hicieron nada. No tiene porque ser así.

                                                                Título en inglés: “The Upcoming Psychologized Generation”  

miércoles, 15 de junio de 2016

DIOS APRUEBA LA GENEROSIDAD


     Los estudiantes de la raza humana han concluido que por regla general el ser humano es egoísta y mezquino. Dios nuestro Creador es generoso y quiere que seamos similares a Él. Lea de la antigua ley de Moisés al respecto.
      “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”. 2 Corintios 9:7.
     Por donde se mire en la creación, es obvio que Dios es un Creador generoso. En la compañía de consiervos, nos paramos en el campo fuera de Combarbalá, Chile, pueblo ubicado en la precordillera de Los Andes. Nos internamos en un predio para ver mejor las magníficas montañas y descubrimos un enorme valle sin evidencia de residentes. Como una alfombra tupida, flores de color amarillo cubrían todo el terreno hasta donde llegaba nuestra vista. Pensé que la creación está recreando la vista de su Creador con sus coloridos rostros mirando hacia arriba. Pocas personas veían la bella escena que fue otra evidencia de la generosidad de Dios.
     Dios espera que los suyos también sean generosos. No espera que le ofrendemos una cantidad fija cada semana sino una suma que guarde relación a lo que hemos recibido. Pablo instruyó a los Corintios: “cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado…” 1 Corintios 16:2. El texto de cabecera forma parte de la enseñanza que Pablo entregó a la iglesia en Corinto. En el mismo pasaje usó un conocido principio de la agricultura, “el que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará” v. 6. Cuando una persona confía en Cristo para ser salva, recibe la salvación completa. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que NOS BENDIJO CON TODA BENDICIÓN ESPIRITUAL en los lugares celestiales en Cristo” Efesios 1:3.
     Los israelitas antaño recibieron instrucciones sobre el trato a sus hermanos que por cancelar una deuda debían servir como esclavos. Al término de seis años, debieron ser librados, pero los amos tenían que ser generosos como un reflejo de su Dios. “Cuando lo despidieres libre, no le enviarás con las manos vacías. Le abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era y de tu lagar; le darás de aquello en que Jehová te hubiere bendecido” Deuteronomio 15:13-14. El amo que por circunstancias de la vida había sido favorecido con el servicio de un esclavo por seis años no debía pensar en solamente el provecho suyo. La palabra “abastecerás” es la traducción de una palabra que significa “poner un collar como adorno” al individuo. Es posible que algunos amos hubieran hallado la ley muy exigente pues requería al amo a ayudar al esclavo al comenzar su nueva vida de libre. Dios anticipó eso y quería que ellos fueran generosos como Él. Dijo: “No te parezca duro cuando le enviares libre, pues por la mitad del costo de un jornalero te sirvió seis años; y Jehová tu Dios te bendecirá en todo cuanto hicieres” Deuteronomio 15:18. Ser generoso es reflejar el carácter de Dios. Recuerde: “De tal manera amó Dios al mundo, que DIO a su Hijo unigénito” Juan 3:16.
  –daj
artículo expuesto en la web: Palabras De Vida (Chile)
http://www.pdvida.com/2016/06/dios-aprueba-la-generosidad-2/